martes, 9 de noviembre de 2010

LA CÁLIDA LUZ DEL CORAZÓN



En este mundo de luces y sombras, en donde no podemos separarlas, también nosotros en distintos momentos o historias somos la encarnación de unas u otras, según lo que predomine en nuestra conciencia.

Escucho la historia de aquellas personas que el destino cruza en mi camino, y veo claramente que el drama, la tragedia campean por muchas vidas. Que el dolor es esa semilla que se encuentra en todas las casas, como enseñaba el Buda. Que no somos los únicos a los que visitó, pues todos en alguna medida hemos bebido de esa copa amarga …antes o después.

Pienso…las historias parecen terminar pero se encadenan en el tiempo, vida tras vida, realmente esas historias continúan y aunque no recordemos, ni sea bueno hacerlo. Si pudiéramos ver ese pasado… de donde vienen, comprenderíamos muchas cosas de las que hoy nos suceden, nos pasaron y ocurrirán.

En los corazones la luz se prueba, se constata, se fortalece, se acrecienta. En otros, son las sombras las que prevalecieron con sus decisiones y siguen prevaleciendo...

Otras almas al comprender sus errores tiene la ocasión de compensarlos, de aprender y elegir conscientemente lo bueno… corrigiendo acciones torpes o inconscientes. Y en medio de todo ello hay “amores eternos” que vuelven a nuestras orillas, nos reconocen porque perduraron más allá del tiempo.

Nuevamente escuchamos su corazón hablarnos como si fuéramos los mismos de ayer. Quien negaría entonces que lo eterno es indestructible. Quien podría dudar del poder del Amor para atravesar los portales de la vida y la muerte, acercando mágicamente las almas que en algún momento se amaron sincera y noblemente.

Sombras y luces seguirán rondándose, creando pesares y alegrías. Pintando el cielo de colores, llenando los campos de flores, impregnando el aire de mil exquisitos olores. Trayendo a nuestras almas recuerdos sin nombre, haciéndonos familiares personas y lugares…despertando añoranzas.

Comprendo que si algún día hubo sombras, por algo fue. También hubo y habrá luces que llenen nuestras horas… y entre todas ellas...la más bella nos llega de las manos de Eros…el más viejo de los dioses.

Al recogerla exclamo; ¡Qué cálida es la Luz que vive en el corazón y se expande por Amor! Sigamos escribiendo bajo su influjo…ése que deja una estela de plata y oro en los corazones que despiertan, cuando toca con sus manos invisibles las mágicas cuerdas…



D. Villegas (Nefertum)
8/11/2010-Madrid

fragmento de LA ODISEA DEL ALMA