lunes, 17 de febrero de 2014

JUNTO AL FUEGO


En el primer portal de los doce que nos esperan en este año de 1983, es bueno –o tal vez simplemente inevitable– aguzar la vista y el oído del Alma para detectar lo que nos deparan nuestras propias características en su relación con el entorno, bajo la sombra curva de la mellada guadaña del tiempo.
No consultaremos con los astros porque somos ignorantes en eso, y tampoco a los hombres porque nos engañan. 


Estamos juntos, pero estamos solos.
Alguna vez he dicho que ningún hombre está solo si está con Dios, y eso es metafísicamente cierto, pero nuestras manos se alargan en la oscuridad, y en la pequeñez que condiciona todo lo humano apenas hallamos oscuridad, humedad y frío. Sí... Este frío húmedo del comienzo de la Edad de Acuario donde todas las cosas tienden a disolverse, y mientras se derrumban perdiendo sus milenarias formas, consolamos nuestra razón embotada diciéndonos los unos a los otros que estos cambios son la dinámica de las corrientes de la vida. Y que todo será para mejor. Tan acostumbrada está nuestra lengua a esta muletilla que apenas nuestra boca se abre, la pronuncia; aunque ahora lo haga entre dientes.

He visitado por centésima vez la mayor pinacoteca del mundo y, desde las ventanas doradas de sus marcos, las figuras pintadas en otros siglos se nos muestran alegres y confiadas, naturales y pletóricas de realidad. En los filos de las espadas, pone colores rojos el Dios de la guerra, y en las manos entrelazadas hay dorada luz de amor. Los frutos de los "bodegones" no se ven congelados sino en su pletórica presencia de jugos y sabores. Los desnudos no precisan de pornografía para ser atractivos. En los Cielos y en los Infiernos han pintado escaleras que los humanizan. Se ven reyes y campesinos, santos y beodos, pero ninguno de ellos se disculpa de serlo y vive naturalmente su gloria o su miseria. Todos parecen saber que el mundo es un gran teatro en el cual la virtud en sus personajes es representar correctamente y hasta el fin el papel que misteriosamente han elegido en tiempos olvidados.

Hay dolor, pero no protesta estéril, sino lucha limpia, prácticamente a cuerpo y Alma desnudos.

En mi continuo viajar he visto ciudades que sepultaron las cenizas y otras cenizas que sirven de fundamento a ciudades. Pueblos "en desarrollo" que cada año encuentro más pobres y más débiles; naciones poderosas que tiemblan ante una banda de adolescentes armados con botellas que contienen gasolina y armas de la guerra de Corea; países "capitalistas" en los que casi nadie tiene capital alguno, y otros "comunistas" donde ningún ciudadano tiene nada en común con otro. He visto perseguir a los que se dicen perseguidos; a los que recuerdan haber sido masacrados, realizar un nuevo genocidio a la menor oportunidad histórica; he conversado con Jefes de Estado y con indígenas cubiertos por harapos. Lo que los diferencia es menos importante que lo que los une, pero rara vez lo advierten.

No nos engañemos; ya hemos comprobado que no sirve de nada.
Los hombres de mi generación fueron los que pisaron la Luna... Pero todo quedó en eso; los programas espaciales se van frenando poco a poco y en el cielo y en la tierra se oxida la inútil chatarra que quiso conquistar el cosmos y llevarnos de vacaciones a Marte. Tan sólo se desarrollaron los satélites espías, los artefactos con posibilidad de aplicación bélica. Mientras se hunden las maravillas de Venecia en el mar y en el Museo de El Cairo se salpican las dioritas milenarias con la pintura dada a las paredes por falta de un trozo de plástico protector; mientras en tantos museos y bibliotecas no hay presupuesto ni para la más básica conservación de las obras maestras de la Humanidad, se dejan en reserva pasiva miles de millones de dólares para la investigación de nuevas y más sofisticadas formas de matar. Como si la ciencia –o mejor dicho, los científicos de carril– no hubiesen mostrado su verdadero rostro cuando, apenas lograda la fisión atómica, se la empleó en las dos bombas que arrasaron Hiroshima y Nagasaki.

Para la investigación médica, rural o industrial, para educar y para comer, jamás alcanzan los medios. Pero se gasta en el desarrollo de los alerones de freno de un avión de guerra lo que costaría levantar mil escuelas; en campañas políticas de lavado de cerebro, lo que bastaría para volver fértiles la mitad de las tierras áridas del planeta; y el combustible falta a los tractores que tiran de los arados o al dueño de un minúsculo automóvil utilitario, pero no a los coches blindados de la oligarquía ni a los submarinos erizados de cohetes de cabezas atómicas que constantemente navegan embozados bajo las superficies de las aguas.

Los supermercados que venden simulacros de alimentos están abiertos las 24 horas del día, incluso los domingos. Pero hay muchos hospitales que no atienden más que media jornada y las iglesias de todas las religiones cierran a la caída del sol.

Quien hable de honor es tildado despectivamente como "nostálgico"; se encarcela a la anciana que tiene en su cartera una botellita de gas lacrimógeno para la defensa de su vida, pero se amnistía a los grandes criminales que ametrallan por la espalda. Las "logias" y las "mafias" trafican cocaína a través de todas las aduanas, pero el que lleva una máquina de escribir de un país a otro ha de tener cuidado de que no se la confisquen.

Los países poderosos colocan sus herramientas de guerra desactualizadas en los "países en desarrollo" como "armas defensivas", o sus prototipos, para comprobar si tienen buen funcionamiento sin importarles cuántos mueren por ello; pero elaboran trabajosas leyes y documentaciones sobre los "Derechos Humanos". Y se autoerigen en jueces y en gendarmes del resto de los hombres, sin tener derecho moral ni para existir, y mucho menos para juzgar y reprimir.

El "marxismo" y el "capitalismo", el "autoritarismo" y el "liberalismo" han fracasado. Hoy hay más analfabetos y más hambrientos que los que hubo en ningún periodo histórico conocido. Se han envenenado las tierras y las aguas; el aire de las ciudades es apenas respirable.

Nos queda el fuego.
Acerquémonos al fuego.
Al fuego físico, psicológico y espiritual.

El fuego fue emparentado por la más viejas Culturas con el Dios que ayudó a los Hombres, sea Huehueteotl en México, Agni en la India o Prometeo en Grecia.

El fuego nos habla de una Tierra y de un Paraíso Vertical, de una fiebre incansable por subir, de una Vocación de Altura, Pureza y Poder que forjó cuanto la Humanidad –tú y yo– tenemos de bueno.

El fuego físico es tan sólo el reflejo en el espejo de la manifestación de ese otro Fuego Espiritual que hoy debe reunirnos alrededor de la Mística Hoguera. Estamos en medio de la noche, hace frío y todo está húmedo. ¿Qué mejor que el fuego para calentarnos, para revivir, para iluminar nuestros ojos, para secar nuestras lágrimas, para dorar nuestras manos alzadas y abiertas sobre él?

Renovemos el más viejo Pacto de la Humanidad. Renovemos el Pacto con el Fuego. Prometámonos en este año que comienza ser más ígneos, más activos, estudiosos, trabajadores, limpios, desintoxicados, carentes de sombras de egoísmo y maldad. Pongamos luz en nuestra inteligencia y calor en nuestro corazón.


A todos los que aún no están ciegos: ¡JUNTO AL FUEGO!


Jorge Ángel Livraga Rizzi-1983- Recogido de la Revista Esfinge

¿CÓMO ALIMENTAMOS NUESTRA PSIQUE Y MENTE?


 "Un entorno superior tiende a elevar el nivel de la persona,
al igual que un entorno inferior tiende a rebajarlo"


Abraham Maslow

Me he preguntado muchas veces por qué prestamos tanta atención a los alimentos con los que cuidamos nuestra salud física, y vivimos en un total abandono de los cuidados y alimentos que necesita la psique y la mente para estar sana. Nuestra sociedad enferma por ignorancia, manipulación y pereza, repite como un robot lo que dicen los medios de comunicación o le han inculcado los dogmas de unos y otros, que para su mayor desgracia es nefasto o venenoso para el alma. Cuando menos es enfermizo puesto que sólo alimentan lo peor de las personas, el odio, el rencor, el miedo, el terror, la violencia, la negatividad, la impotencia o el dolor. "De lo que se come se cría". Como alguien dijo: "una sociedad enferma sólo puede producir personas enfermas".

¿Por qué hacen esto aquellos que deberían cumplir con el deber y la responsabilidad de dar alimentos sanos, buenos, que desarrollen lo mejor de los individuos, no lo peor como se hace? Está claro que no los quieren sanos y fuertes, libres pensadores, los quieren débiles, temerosos, esclavos de pasiones y miedos, enfermos, atontados...¿Por qué, será que así... aquellos que "mueven los hilos" detrás de los cortinados, se saben seguros, rodeados de seres dormidos o fácilmente manipulables?

No hay "salvación" ninguna, salvo la que cada cual sea capaz de alcanzar conociéndose profundamente a sí mismo, en su totalidad, viendo, aceptando la realidad creada por todos nosotros, para transformarla en otra mejor. Reconociendo sombras y luz interiores,  utilizando la luz para hacerla crecer más y más, desarrollando y cultivando Valores humanos, que nos faltan, en la palestra de la Vida. En donde estamos para conquistar lo mejor del ser humano, que hoy "duerme" o está sepultado entre tanta "basura" de todo tipo, que diariamente le  dan como alimento  los "amos de la caverna" a través de sus servidores.

Es hora de "despertar" y actuar en consecuencia, o moriremos asfixiados ante tanta podredumbre, que está ensuciando o envileciendo no sólo los cuerpos sino las almas y las mentes, reducidas poco a poco a la impotencia, la desesperación o la nada... ¿Somos robots o somos Humanos? Somos mucho más que "el robot" que utiliza el conductor, éste ha quedado sepultado entre tanto ruido y polución...


Aprendamos a discernir y a elegir aquellos alimentos que son como "vitaminas" para el alma y la mente, (lo que vemos, leemos, escuchamos, pensamos, sentimos, soñamos), porque nos dan fuerza, optimismo, alegría, esperanza, capacidad de una acción generosa, valiente, bondadosa. Con esos alimentos nos fortalecemos, crecemos como seres humanos, y como consecuencia seremos capaces de hacer un Mundo más Justo, Bello y Bueno que será nuestro reflejo.


"La vida espiritual es parte de la esencia humana,
una característica definitoria de la naturaleza humana"

Abraham Maslow

D.Villegas-Nefertum 17/2/2014
fragmento LA ODISEA DEL ALMA

domingo, 9 de febrero de 2014

Esta sociedad enferma -Cartas desde mi Almena (10)




Mi querido amigo:

¿Cómo estás, que tal va tu salud, tienes buen ánimo a pesar de la adversidad... Deseo y ruego para que puedas conseguirlo.


Te cuento algunas de mis reflexiones de hoy, como si estuviéramos frente a frente en un café. Cuando oigo las noticias, cada vez menos, y veo lo que ocurre aquí y allí, como sólo nos cuentan lo malo, a uno le cuesta mantenerse optimista, sino fuera porque ya hemos pasado por muchas... y estamos forjados a través de las crisis, de las que aprendimos siempre algo. Pero qué disparate de mundo...qué locura, esto es el manicomio.


A los ricos se les protege con impuestos bajos, con pactos entre ellos, a los pobres se les persigue por pelear para sobrevivir en medio de la injusticia. Unos se dicen mejores que otros y se golpean física o verbalmente, otros por estupideces dicen querer separarse porque son estupendos. Aquellos se lían a bombas y matan a inocentes por religiones distintas, odios o fanatismo. Se libera a terroristas, asesinos y violadores, y se encarcela a un pobre hombre que ha robado para dar de comer a su familia. La película cada cual la cuenta como le interesa, manipulando mentes y conciencias, en medio de todo ello los más débiles se mueren de hambre y frío, de vergüenza e impotencia, marginados. Mientras los bancos, con el dinero de todos, tienen enormes beneficios, al igual que las eléctricas, pero eso no evita que nos suban la luz o te dejen en la calle, sólo cuentan los beneficios económicos, no las personas. ¿A los jóvenes y los niños qué mundo les dejamos, para qué se les trae a este infierno yo me pregunto?  En gran parte reina la ignorancia, el egoísmo, y en otros tantos la crueldad monstruosa y la estupidez... Y es que cuando las personas no guían su conducta por valores humanos hacen mucho daño a los que les rodean. Olvidan que por Ley volverá sobre ellos.
.

Tenemos fuera las enfermedades que hemos gestado dentro, causa y efecto. Pues las personas sin VALORES sólo pueden gestar una Sociedad enferma. Cada día es más DEMENCIAL  lo que  sucede y nos cuentan... 


Pero también tenemos la Belleza de la Naturaleza y del Cielo...que nos hablan de Armonía y Orden. Y buenas personas y ejemplos a lo largo de la Historia que sostienen la Vida marchando hacia Adelante...Hay que enfocarse hacia allí si queremos avanzar hacia un Mundo Mejor, más Justo y Bueno.


Luces y sombras...Hay que aprender a elegir bien... apoyar la LUZ, teniendo cada día más LUZ...


No olvidarse de reír... sin perder la esperanza...ahuyentar las sombras... Y manos a la acción constructiva, positiva,que el Cielo también ayudará...La Era de Acuario NOS LLEVA a un Mundo de Fraternidad al que debemos arribar, haciéndolo Realidad con VALORES humanos practicados.


Amigo mío, consérvate bueno, aunque las circunstancias sean muy difíciles, si uno se identifica con aquello a lo que el tiempo no toca... o lograr elevarse por encima de la adversidad... todo se ve diferente, como enseñanzas o pruebas, una batalla más...yo lo sé que pasé por muchas...Amanecerá, te curarás.


Te mando todo mi cariño...en la magia de los ángeles que seguro te cuidan... 



Perséfone- Malaka- 31 enero 2014

jueves, 6 de febrero de 2014

PARA QUE TE CREZCA EL ALMA

 


 
No me refiero a tu Espíritu Divino que, por serlo, no puede crecer ni decrecer, nacer ni morir, sino a aquella parte superior en nosotros a la que llamamos comúnmente “alma”.
 
Es sabido de todos que el ejercicio físico, por ejemplo, desarrolla los músculos, y que cualquier aprendizaje debe hacerse en base a la tenacidad en ejercitar aquello que queremos hacer crecer, sea el dominio de un idioma o el de una máquina cualquiera.
 
De la misma manera, si quieres hacer crecer tu alma has de ejercitarla, incansablemente, todos los días. Y para ello no son imprescindibles los ejercicios especiales, sino que basta una recta atención, naturalmente orientada hacia lo espiritual. Cuando observes el fototropismo de las hojas de una planta o la corteza de los árboles, trata de captar aquello que está más interiormente colocado, lo que es motor y causa de lo que superficialmente ves. Acostúmbrate a sentir “las manos de Dios” a través de tu entorno, estudiando cuidadosamente y con la pureza e inocencia de un niño pequeño todas las cosas.
 
Acostumbra a “detenerte” varias veces al día en tu trabajo y afán, para dedicarte, aunque sea por unos pocos minutos, a observar. Deja tu cuerpo quieto y en una posición cómoda, para que no te moleste… y observa, escucha. No te muevas, no hagas ruido, ni siquiera con tu mente, y percibirás cómo se te revelan cosas escondidas para el común de los mortales. Y esas cosas no son para que las cuentes “a los cuatro vientos” ni te ufanes de ellas, sino para que veas la existencia de las miríadas de seres y de acuerdos naturales que sustentan el universo. Si bien entiendes esto, te volverás más humilde e inclinado hacia cosas del espíritu.
 
 Para que te crezca el Alma, lo primero que debes hacer es percibirla, y aún previamente a ello, has de acallar en lo posible los tumultos de tu personalidad, pues en el medio de un griterío mal podrías escuchar el murmullo de un sabio.
 
No hace falta que te vuelvas un asceta en ningún sentido (lo que por otra parte, sería improbable que lograses) sino que simplemente le des a cada cosa su verdadero lugar y su real importancia. ¿Que has de comer? Pues, come, pero no te solaces en ello ni busques refinamientos que incitan a la gula. Y así con todo lo demás. Controla tu imaginación, pues es ella la que da reflejos dorados al barro de este mundo y te hace correr buscando siempre tesoros que finalmente se deshacen en tus manos.
 
Tales y tan sencillas cosas has de hacer para que te crezca el Alma.
 
 
Prof. Jorge A. Livraga

ERA UNA VEZ UN RÍO...



Era una vez un río -dice la vieja tradición oriental- que corría mansamente sobre su cómodo lecho de barro. Sus aguas eran turbias y en ellas vivían los peces plomizos que buscan su alimento en el lodo.

Como era muy poco profundo, a ningún ser humano se le había ocurrido hacer un puente sobre él y se conformaron arrojando en su seno algunas grandes piedras que improvisaban caminos, apenas húmedos por las lentas aguas. Los animales del bosque, simplemente, lo vadeaban por los lugares menos profundos, revolviendo sus entrañas con sus patas. A beber, iban al lago cercano, pues las aguas del río eran oscuras y olían mal.

Pero el dios Indra, que todo lo ve, se apiadó del Genio del río, pues sin ser tonto, actuaba como tal, entorpecido por la inercia y la comodidad, ya acostumbrado a que pisoteasen su cuerpo, que era húmedo y hediondo como una víbora muerta. Con el paso del tiempo, el río se había conformado con los caminos más suaves y evitaba los declives violentos. Era mudo, feo y las bellas Ondinas y las Hadas de las riveras no se acercaban a él, ni siquiera para fabricar sus espejos mágicos en las noches de Luna Llena.

Uno de los Servidores de Indra secó la tierra frente a él y la levantó, de manera que lo obligó a desviarse. El viejo río, asustado al principio, comenzó a gemir, pero pronto descubrió el placer de saltar sobre las piedras, y con un rugido abatió árboles y se abrió camino, saltando abismos y arremetiendo contra enormes peñascos.

Su agua se hizo límpida al filtrarse a través de las arenas y pedruscos, su lecho fue de piedra y a veces de metal, brillando las vetas en su cauce como los ígneos látigos de Indra cuando conduce a los Maruts.


De su seno, otrora oscuro y lóbrego, nació la espuma blanca, pues la blancura no aparece si no hay lucha, si no hay purificación.

Lo habitaron los peces irisados que remontan las aguas y, las claras lagunas que iba dejando a sus costados, engarzadas en formidables rocas, fueron embeleso de los Elementales de las aguas. Con el reflejo titilante de las estrellas hicieron las Ninfas sus peines mágicos y los espejos encantados los extraían de los profundos remansos. Los hombres ya no lo pisotearon, sino que levantaron arcos de triunfo sobre él, a los que llamaban puentes. Los animales lo cruzaban nadando, y limpios y brillantes comentaban luego la fuerza del río.

Al final, cuando llegaba a su Madre Ganga, era recibido con ovaciones por las otras aguas, que se abrazaban a las suyas gritando de alegría.


Y viendo todo esto y muchas cosas más que no os cuento, Indra pensó en los muchos seres humanos que no aprovechan sus oportunidades y siguen siendo ríos lentos y barrosos, carentes de valor y de gloria. Dos lágrimas corren entonces por Su Rostro candente y así aparecen las nubes, y todo en la naturaleza se vuelve gris y lamenta la estupidez humana."



 J.A. Livraga
Tradición Oriental

miércoles, 5 de febrero de 2014

¿Qué podemos hacer en la caverna?


En un mundo donde campea a sus anchas la injusticia y la mentira. Y los poderosos sólo piensan en serlo más, para asegurar su poder sobre los demás. En este mundo que ha creado la ignorancia, la ambición, la corrupción, donde la gente sencilla, honrada, apenas sobrevive o mal vive. Otros se unen al robo descarado, sin ética, donde todo vale y se justifica. ¿Qué podemos hacer para vivir mejor? Encarcelado como está el hombre en un sistema materialista, de consumo y explotación, que marca el rumbo a seguir por la mayoría, sin otro norte que el enriquecimiento de algunos y la supervivencia de tantos, que requiere la locura de vivir para consumir como verdaderos depredadores de la naturaleza, ¿qué creamos de útil, qué dejamos para las generaciones futuras? Contaminación, desconcierto, corrupción, miedo, violencia, pobreza a todo nivel.



Aprender a salir de esta "prisión" es fundamental para poder llegar a vivir como seres humanos. Esto necesita comenzar por salir de la ignorancia que nos ciega, cuyo padre es el materialismo ateo en el que nos hemos formado y endoculturado. Abrir los ojos y los oídos a otras realidades, como diría el “divino Platón”. Esforzarse por liberarse de las “cadenas”  que nos retienen en este estado de mentiras e ilusión. Comenzar a emplear más tiempo y energía, en conocernos, conocer lo enigmas de la Vida. Extraer de la historia, tesoros, lecciones, experiencias, sabiduría. Unir nuestras fuerzas a otras benéficas que trabajen para “dejar el mundo un poco mejor de cómo está”. Pues ante todo, debemos recordar que el mundo será mejor, en la misma medida en que cada uno sea mejor. Lo que nos recuerda aquella especial recomendación de los maestros de todos los tiempos: “Conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los Dioses”. Hay que ir a las raíces, a las causas del mal para extirparlas, de modo que la luz crezca en nuestro interior y en el exterior.



De ahí devendrá un verdadero humanismo que impregnará nuestra convivencia, llevándonos hacia la Concordia, sueño de todo hombre de bien. El hombre se sentirá hermano de todos los hombres y seres de la Creación. Porque habrá descubierto que todo está vivo y tiene el mismo origen y el mismo fin. Que nuestro destino es el mismo y nuestra naturaleza esencial también. Aprenderá de la naturaleza a crear en la sociedad un ecosistema, una unidad interrelacionada, como un cuerpo sano, donde todos se complementan, sintiéndose útiles con su aportación a la evolución de la humanidad y en progresivo crecimiento a través de la educación. Aprenderemos a utilizar y desarrollar nuestras potencias latentes, nuestro tiempo, nuestra energía, al Servicio del bien común de aquel que a todos nos servirá para vivir en paz, crecer y evolucionar como seres humanos, que deje a nuestros descendientes las vías abiertas para un mundo cada vez más justo, más bello, más bueno.

No desaparecerá la desgracia y la miseria de nuestras ciudades, mientras los políticos no sean lo más capacitados para gobernar, los mejores ciudadanos, los más preparados para el ejercicio de esta ciencia y arte, de la que depende la plasmación y el acercamiento, por parte de todos, a la Justicia. Hoy, desgraciadamente,  están al servicio de intereses partidistas egoístas, de unas clases o sectores de la sociedad en lucha con otras, para detentar el poder e imponer sutilmente sus creencias y favorecer sus intereses.


Una sociedad es mejor que otra no porque sus hombres tengan más máquinas en su casa o puedan consumir más. Sino porque sus hombres sean más humanos, más buenos y justos. Con estos “reales bienes” podríamos gestar una sociedad mejor, si fueran ellos los rectores de nuestras vidas y conductas. Pero hoy, las conciencias están embotadas, dormidas y la sociedad de consumo, que se mantiene del consumo y producción, las embota cada día más, porque solo se vive para satisfacer al cuerpo físico, convertido en dueño y señor de la persona. Pero el ser humano, es mucho más que eso, y necesita educación, desarrollo de todo su ser, para alcanzar la verdadera salud, que es plena autorrealización, como diría el gran psicólogo Maslow, ya que “una sociedad enferma sólo puede generar personas enfermas”.



Nos hemos concentrado en la posesión de objetos materiales como meta de la felicidad. A este nuevo Minotauro rendimos nuestra vida y entregamos nuestra energía-tiempo. Pero si estamos atentos, nos enseña todos los días que vivir para él es vivir en esclavitud, zozobra y angustia constante. Porque aquí sólo existe el cambio y la muerte. Vamos tras una ilusión de felicidad que nos mantiene atados con sus cadenas de dependencia e insatisfacción.


Sí, hay que utilizar con respeto la materia como apoyo, pero no deberíamos olvidar como nos recordaba Platón que nuestras alas pueden crecer en la medida en que liberemos a nuestra alma prisionera de su cárcel de materia. Que nuestro destino es “volar”, marchar hacia otros parajes, tarde o temprano. Que estamos de paso, como enseñaban los egipcios. Y que la vida es sólo un tránsito, de una orilla a otra, llena de pruebas, trabajos, y enseñanzas a recoger, para irnos purificando, despertando nuestra conciencia en nuestro regreso o peregrinación...




La amnesia que produce el materialismo en el alma, es tal, que el hombre ha olvidado hace mucho tiempo en la historia, su identidad, su origen, su fin, ¿quién es, de dónde viene y adónde va? Cuando esto es lo fundamental para realizar con eficacia la travesía de la vida. Estamos varados en aguas fétidas y podridas con hedor a muerte. Nos han hecho olvidar los “amos de la caverna”, con una programación interesada, lo trascendental de este pasaje, inculcando cada día a través de los medios todo lo contrario a lo que nos haría evolucionar haca la verdadera libertad que sólo se puede obtener con la práctica de valores éticos. Toda nuestra vida gira, alrededor de grandes y pequeñas mentiras, de ilusiones de papel, que sostienen en pie este mundo gris, opaco, sucio, injusto, inhumano.



Mientras el Sol brilla para todos con plena generosidad, el cielo muestra su divino azul, el río de la vida corre, hay barcas que bogan hacia la eternidad y otras que destrozadas por el vendaval van a la deriva entre lamentos y desesperación. Hay hombres también que de su propia madera han construido “barcas insumergibles” en su alma, y reman felices al sentir la libertad de saber y comprender, quienes son, de donde vienen y adónde van. Hay que seguir bogando en la tormenta de este mundo viejo, cruzando el tiempo y el espacio, acercándonos un poco más al centro, al Misterio, a nuestro Ser verdadero, fuera de la "caverna". Gestando a nuestro paso, con nuestro ejemplo y obras, un Mundo Mejor para todos. Como hace la VIDA de la que formamos parte. Sin perder la esperanza ni el objetivo.

D.Villegas-Nefertum
Gijon-13/12/1999
fragmento de LA ODISEA DEL ALMA II

lunes, 3 de febrero de 2014

EL ARTE DE ENCONTRAR A DIOS


La Humanidad jamás hubiese dominado la materia natural de su entorno si no hubiese sido por un hecho aparentemente sobrenatural que es la intuición de Dios. Esto y no otra cosa la diferenció definitivamente de las bestias.

Según las más antiguas tradiciones - que no contradicen las últimas investigaciones de la ciencia - el que habitualmente se llama "Homo Sapiens" no fue el comienzo de la Humanidad, sino los restos de una forma anterior cuya cultura y civilización fue destruida, generando otra nueva, la actual. Lo característico de este "Homo Sapiens", y lo que le diferencia del degenerado humanoide al que se denomina "Homo Habilis", es que desde el principio, toda su vida, reflejada en los restos de sus obras, está impregnada de magia, es decir, de una instrumentación metafísica al servicio de un contacto, más o menos misterioso, entre su propia identidad espiritual y lo Divino.

Los cultos a la Gran Madre o al Padre Oso no son más que formas externalizadas de una percepción viva y permanente de un "Algo" que está más allá de lo estrictamente visible, con un número indeterminado de intermediarios, desde los Espíritus de la Naturaleza hasta los grandes Dioses que rigen el destino de los astros, incluyendo nuestra propia Tierra.

A través de los centenares de milenios, de los ciclos y de las vicisitudes de todo tipo, el Hombre trató de comprender más o menos intelectualmente esa Intuición Instintiva de sus antepasados. Y así como algunos se especializaron en el manejo de la madera o de la piedra, otros lo hicieron respecto a lo metafísico y al resumen de los conocimientos más elevados, una Magna Ciencia que se conoció luego como Magia.

Pero la internalización de estos conocimientos espirituales fue diferenciando, en el contexto de cada pueblo, la casta de los sacerdotes. Estos pronto comprendieron que sus vivencias espirituales no eran transferibles a las masas si no lo hacían a través de parábolas, cuentos anecdóticos, reglas morales y un ceremonial que ayudase a los menos favorecidos en sus contactos con lo Divino a percibirlo aunque fuese esporádicamente. Así nacieron todas las religiones. Pues Aquel que había recibido la Chispa Divina en Su Seno y la posibilidad de expresarla de manera sencilla y codificada, se convirtió en el fundador de una religión.

A pesar de las terribles pérdidas que la ignorancia y vocación por la destrucción que aún sienten casi todos los seres humanos han provocado, nos quedan los restos más o menos enteros de las últimas religiones que en el mundo han habido. Estos restos se adaptan al momento histórico y al lugar geográfico en que fueron emitidos, y así es lógico entender que un Sidarta Gautama Buda, en el siglo Vl antes de la Era Corriente, no pudo haber dado el mismo Mensaje que un Jesús el Cristo, quinientos o seiscientos años más tarde en otro tiempo y otro lugar.

En el mundo actual existen millones de aparentes ateos y también millones de creyentes de alguna de las grandes religiones, como ser el Brahmanismo, el Budismo, el Cristianismo, el Judaísmo o el Islamismo. Junto a ellas existen miles de sectas de estas mismas creencias y otras de origen confuso. ¿Por qué decimos "aparentes ateos"?

Porque si bien los hay que legítimamente no creen ni perciben a Dios de ninguna manera, y hasta proclaman que éste es un concepto completamente artificial creado a la sombra del terror que inspira la muerte, la mayor parte rechaza, no tanto la posibilidad de una Inteligencia Cósmica movida por una necesidad o Voluntad Superior, sino las formas infantiloides con que las religiones en general presentan los grandes misterios que acucian al Hombre desde su origen.

Los extraordinarios avances tecnológicos y las vías de conocimiento científico que se han abierto a la experiencia humana en los últimos dos o tres siglos, han hecho insostenibles las más populares creencias sobre un Universo creado hace menos de 7000 u 8000 años, los infiernos y paraísos físicos, la resurrección de la carne o los mares que se abren para que pasen los pueblos elegidos y se cierran para ahogar a sus enemigos.

Hoy hay muchas personas que viven con el corazón o el hígado injertado a partir de un cuerpo ajeno, vuelan en aparatos que superan largamente las más altas montañas y dan la vuelta al mundo, y existen otros artefactos fabricados por manos humanas que han sobrepasado todos los "cielos" que figuraron durante milenios en los Libros Sagrados. Y junto a estos éxitos indudables, como tantos otros que sería tedioso mencionar, el Hombre va descubriendo que el planeta en el que se asienta es como un ser vivo más, y que sus habitantes, sean vegetales, animales o humanos, tienen cuerpos maravillosamente diseñados, con índices de rendimiento, supervivencia y reproducción que ninguna máquina puede lograr.

Sin embargo, el materialismo imperante hace que esas maravillas no pasen de ser objeto de curiosidad, y que en lo religioso se siga exigiendo a los viejos textos, tantas veces distorsionados, las respuestas a todas las preguntas, entre ellas, la muy fundamental del arte de encontrar a Dios. Y cuando no se hallan, no se niega el texto o se buscan sus simbolismos, sino que se niega la existencia del Ser Divino, con su secuela de angustias, depravaciones y maldades.

Este error es funesto para la calidad del Hombre y lo bestializa, haciéndole "caer hacia atrás" en el ateísmo más estúpido o en el fanatismo más cerrado.



Proponemos otra vía que es la filosófica a la manera clásica.

Esta vía puede, con relativa facilidad, llevarnos al encuentro con Dios en nosotros y en todo nuestro entorno.

Si detenemos nuestra inercia materialista, nuestro "peso" de angustias, ignorancias y cegueras, descubriremos de manera sencilla que todas las cosas, desde las estructuras subatómicas hasta los nidos de galaxias, pasando por los diseños artístico-funcionales de las alas de un insecto hasta el esqueleto que sustenta nuestras carnes mortales, están pensadas y calculadas con sobrehumana precisión. Que es evidente una ecología funcional que relaciona todos los elementos universales, regidos por leyes cíclicas y sapientísimas.

Deteneos y observad.

Ved la armonía maravillosa que encierran los pétalos de una flor o las estructuras cristalinas. Ellas, de por sí, jamás pudieron "pensarse" de manera de volverse tan perfectas y asombrosas. Tiene que haber "Algo" que las pensó y diseñó, y ese Pensamiento necesita de una Voluntad que lo genere y justifique.

Un sano "Panteísmo Filosófico" demuestra a los humanos inteligentes y libres de prejuicios la presencia de un "Algo Superior" al que bien podemos llamar Dios, y que expresado a través de innúmeros intermediarios, plasmó tales maravillas. Ese "Algo" no ha olvidado a nadie ni a nada. Todo está inteligentemente vivo y es eficaz.

Deteneos y observad.

No es pérdida de tiempo, sino todo lo contrario la contemplación activa de esos prodigios que se dan en los múltiples ojos de una mosca o en la estructura aerodinámica de una golondrina.

Los materialistas dicen que todo esto es fruto de la evolución, de la casualidad, etc. Los nombres no interesan... una evolución inteligente que aprovecha las experiencias, y una casualidad que no tiene nada de "casual" sino que es un eslabonamiento de causas y efectos, demuestran que nuestro Universo y nosotros mismos estamos dentro de un "Macrobios", de un Super-Ser que ha motivado una super-existencia de funcionalidad prodigiosa. Y en ella estamos inmersos y ella está en nosotros, en todos nuestros aspectos y planos de conciencia.


Pues si así no lo fuese, si una sola mota de polvo estuviese carente de Dios, esta mota de polvo limitaría a Dios y esto es una aberración ya que el atributo esencial de Dios es por fuerza, la omnipresencia en todo y todas las cosas y seres, los que, si no existiese Dios, tampoco existirían. Esa mota de polvo de nuestro ejemplo, vista a través de un poderoso microscopio, se nos revelará como un micro-universo tan armónico, vivo y eficaz como el Sistema Solar.

Si recobramos el actualmente casi perdido arte de encontrar a Dios, nos liberaremos de muchas limitaciones, racismos y fanatismos. Nos liberaremos de la angustia y seremos naturalmente voluntariosos, buenos y justos. Dios no es un juez severo, ni un padre, ni una madre, ni un verdugo... Dios es simplemente DIOS... Quien lo encuentra, lo sabe.


Jorge Angel Livraga Rizzi-Oct 89