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LA DOCTRINA SECRETA FUE LA RELIGIÓN UNIVERSAL

Las huellas de tal civilización juntamente con estas y parecidas tradiciones nos dan derecho para conceder crédito a otras leyendas, a...

miércoles, 22 de marzo de 2017

Resolución pacífica de conflictos


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Abdulazez Dukhan
Syrian refugee

"El realismo cínico...es la mejor excusa del hombre inteligente
 para no hacer nada en una situación intolerable" 
Aldous Huxley


"Johan Galtung, un pionero en la resolución pacífica de conflictos, se dedicó profesionalmente a descubrir lo que él llamaba "la quinta forma" o simplemente "la quinta". Galtung consideraba que cada conflicto tenía 5 soluciones posibles:


  1. Yo gano. Tú pierdes
  2. Tú ganas. Yo pierdo.
  3. Trascendencia negativa: cuando se soluciona el problema evitándolo por completo
  4. Compromiso: en el que cada uno gana accediendo a perder un poco
  5. Trascendencia: cuando se consigue una solución que está por encima y más allá del problema.

La política convencional intenta resolver los asuntos mediante el compromiso que, en el mejor de los casos, deja a ambas partes igualmente insatisfechas. En cambio, la quinta solución, la trascendencia, genera un sentimiento positivo en todas las partes. El primer paso para conseguir la quinta es que las polaridades opuestas tengan intención no sólo de encontrar un punto medio, sino de aunar fuerzas y avanzar juntas hacia una solución óptima.
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El actual sistema político de partidos opuestos está diseñado para manipular a la opinión pública, y no para fomentar la sabiduría popular. Como resultado, el público debe elegir por lo general entre dos alternativas poco satisfactorias. Si el mundo ha necesitado alguna vez una quinta alternativa es ahora.

¿Por qué nuestro juicio político colectivo, parece tan deficiente y tan fácil de manipular?

Una de las respuestas son los medios corporativos, que son la mano derecha de la actual estructura política newtoniana-darwiniana, y no la voz central de la democracia.

En la atmósfera actual de falsedades privatizadas disfrazadas de verdades y de tergiversaciones deliberadas para explotar y dominar al público, resulta fácil olvidar que los Padres Fundadores no idearon la libertad de expresión y la libertad de prensa para que podamos emitir las "siete palabras" de George Carlin en TV o para que podamos recibir porno en nuestra bandeja de entrada. La verdadera razón de esas libertades es asegurar que los ciudadanos soberanos posean toda la información, todas las perspectivas y los puntos de vista necesarios para responder de una manera efectiva a los asuntos del día...para poder conseguir con más facilidad nuestra "quinta" colectiva

Nuestra situación política actual mantienen su lugar gracias a nuestra programación evolutiva de autodesautorización y a los políticos, corporaciones y magnates de los medios de comunicación que se benefician de dicha programación.

El problema es el sistema. Persiste un eterno sistema sin corazón y sin alma, despiadado y desalmado"

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Dr. Bruce H. Lipton-
fragmentos de: LA BIOLOGÍA DE LA TRANSFORMACIÓN

viernes, 10 de marzo de 2017

Ignorancia y corrupción

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"La palabra filósofo significa aquel que tiende hacia la verdad, aquel que tiene amor por el conocimiento. Todos somos filósofos.

Después de la época de Descartes, en época postcartesiana, la filosofía se va a separar de la ciencia, de la religión, y de todas las demás actividades humanas...

Surgen varias corrientes en la filosofía, siendo una de ellas el idealismo, XVIII y XIX

El idealismo promueve la prioridad del alma sobre el cuerpo. Se empezó a restar importancia a la naturaleza y a Dios. Empezó a desacralizar todas las cosas. Se olvidó de que la razón es tan sólo un instrumento para entender lo razonable, para lo demás no tiene ningún sentido. Este auge tuvo una especie de contragolpe, de eco viciado, que hizo que el hombre poco a poco olvidase la existencia evidente de Dios, y que olvidase también que la naturaleza no es una mera máquina, sino que la naturaleza tiene sus propias leyes. El idealismo en ese sentido, en cierta forma se ha equivocado.

El hombre al lanzar el idealismo olvidó que tenía que estar también relacionado a la naturaleza y al hombre en sí.

El daño hecho por el desconocimiento de las leyes naturales es enorme. Hoy la naturaleza está emponzoñada, tenemos los ríos contaminados, el aire y la tierra contaminados, y también la psique contaminada con ideas, con obsesiones, con problemas económicos, con problemas sociales.  El idealismo ha repetido el mismo error que el cartesianismo: separar los conceptos de la divino, del hombre y de lo natural.

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Cuando hablo de corrupción, no lo digo en el sentido moral, lo digo en el sentido filosófico. ¿Qué es algo que se corrompe? Es simplemente algo que, perdida su armonía, perdida la forma etérica que mantiene unidas todas las moléculas, empieza a partirse en varias. La sociedad actual, fuera de todo elemento peyorativo o insultante, filosóficamente hablando, está en corrupción, se está corrompiendo; hay una lucha intestina entre los hombres. Sin querer hemos formado otra vez tribus, hemos llegado a la fase de la división, los que están conmigo y los que están contra mí, los que son buenos, los que son malos, los que viven aquí, los que viven allí. Hay tribus de médicos, de músicos, escritores, de políticos, civiles, de militares, es decir, todo el mundo contra todo el mundo. Hay una separatividad, una especie de corrupción que ha entrado, poco a poco, separando a los hombres de los hombres, y eso nos debilita." 

Todos los errores de los hombres son producto de la ignorancia, y es bueno para un filósofo reconocer la propia ignorancia. Es la única forma de llegar al conocimiento. Nosotros, debido a esa ignorancia hemos llegado a este estado de corrupción, de división entre las personas, que significa una problemática profundísima.

Astrológicamente hemos entrado en la Edad de Acuario. Esta Era tiene cuatro partes: una parte de hielo, una parte líquida, una parte aérea, y una parte vaporosa. Actualmente estamos en la parte más dura, y además según los hindúes nos encontramos en el quinto o sexto milenio del Kali Yuga, de la Edad de Hierro. Por lo tanto estos son tiempos difíciles, no son tiempos que tiendan a cambiar fácilmente hacia la felicidad, sino todo lo contrario.

La solución es difícil. Un filósofo ante todo no debe mentir.

Un filósofo piensa diferente, es más realista.  Dios está en todas partes, pero esa presencia de Dios no nos quita la responsabilidad histórica, colectiva e individual de poder vencer y transformar nuestra propia naturaleza y nuestro entorno, de tal manera que podamos vivir fraternalmente, que podamos vivir humanamente, sin degradaciones. Por lo tanto, la solución pasa por una nueva educación en el sentido profundo. Educación: "educir" de dentro de nosotros lo que tenemos de bueno, lo que sabemos y podemos hacer.

Lo que tenemos que hacer, evidentemente, es reforzar nuestra parte espiritual, nuestra parte interior, y dedicarnos a trabajar, a producir...
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Tenemos que lograr una solución que no solamente nos alegre sino que sea real, que pueda servirnos para algo.  El sistema está completamente corrupto, viciado.

Tenemos que volver a tener iniciativas individuales. Hay algo que las corrientes de moda nos han inyectado como si fuese un virus: la masificación. Se ha inventado la igualdad. En la Naturaleza no existen dos cosas iguales, no hay dos hojas de árbol iguales, no hay dos flores, ni dos estrellas ni dos personas iguales.

En la Naturaleza existe la semejanza, pero no la igualdad.  ¿Es un drama que sea diferente? No, es una gran forma de la sabiduría de Dios, porque siendo diferentes podemos poner lo que le falta a otro y recibir lo que nos falta a nosotros, y así funcionamos como un engranaje, conjugándonos unos con otros, ayudándonos para crear movimiento. Siendo diferentes nos complementamos, podemos conversar, intercambiar palabras, podemos discutir, podemos amar, podemos luchar, podemos abrazarnos.

Porque existe la diferencia puede el agua correr, el agua que no corre se estanca, pero cuando hay una diferencia de altura, entonces el agua corre, el agua canta, va inexorablemente hacia el mar, que le espera con alegría y con avidez. Todo en el universo es diferente, no existen dos células epiteliales que sean iguales. El hombre en su materialismo, el hombre en su pseudo-idealismo del siglo XVIII y del siglo XIX crea el concepto de la igualdad. Es un concepto artificial, políticamente instrumentado por los hombres, para llevar a cabo un lavado de cerebro y de corazón a toda la humanidad, para arrancarla de la naturaleza.
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El que todos seamos hijos de Dios no quiere decir que todos seamos iguales, una madre puede tener muchos hijos y no todos tienen por qué ser iguales, son siempre diferentes. Hemos inventado el mito de la igualdad y con él el mito de la masificación, y hemos dejado de lado nuestra responsabilidad individual, la hemos proyectado hacia cosas un poco abstractas- Hoy en día no hay gobiernos políticos, hay hay administradores; no hay ideólogos, hay malos administradores, para colmo.

Hay que concienciar de la necesidad de volver a ser individuos, de volver a creer por nosotros mismos, de actuar en conjunto, pero respetando nuestra propia individualidad, respetando aquello que tenemos en el fondo del corazón, una especie de libertad pristina, interna. La libertad no es la libertar exterior, eso es simplemente movilidad; la libertad es un hecho moral, un hecho interno. 

Debemos recobrar la dignidad, las buenas costumbres, la elegancia, la forma adecuada de expresarnos, y la fe en nosotros mismos y en Dios nuestro señor. No en un Dios personal, sino en el Misterio. No tenemos que tener miedo al enigma, tenemos que marchar de su mano, y poder penetrar en aquella parte que es más esotérica, que es más interna, que nos puede revelar un poco más los misterios de nuestra existencia.

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Jorge A. Livraga -1985 fragmentos conferencia: IDEALISMO y CORRUPCION

"MAGIA, RELIGIÓN Y CIENCIA PARA EL TERCER MILENIO" Edit. NA

jueves, 9 de marzo de 2017

REIVINDICACIÓN METAFÍSICA DE LA MUJER


Desde hace ya varios años se viene celebrando el “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”, fecha que se aprovechó para resaltar no solo su capacidad e inteligencia en el trabajo, sino para exponer una amplia gama de reivindicaciones feministas que van desde lo político a lo sexual. En este sentido, se continúa con la tónica que desde hace un par de siglos sacude a Europa y a Occidente en general: revalorizar el papel de la mujer en la sociedad, otorgarle un sitio fijo y reconocido por las leyes, liberarla de las múltiples tiranías que la subyugaron durante tanto tiempo.
Como mujer –y como autora de este artículo–, no pretendo sumarme a esta corriente, y no porque la considere injusta. Simplemente quiero repasar las raíces de este movimiento feminista, descubrir verdades y mentiras al respecto, y destacar que, a mi entender, estas reivindicaciones no siguen un camino acertado. En todo caso, el feminismo, tal y como ahora se entiende, conseguirá unas mujeres artificiosas, cada vez más parecidas a los hombres, pero cada vez menos identificadas con su verdadera misión.
El feminismo actual es más bien un antimachismo, reacción lógica ante determinadas exageraciones de la Historia; pero no intenta rescatar los valores auténticamente femeninos, sino poner a la mujer en condiciones de ocupar los mismos puestos que el hombre, a veces es cierto que para llenar vacíos (que ya es otro tema), si bien en general es a causa de un revanchismo que logrará calmar los nervios aunque no consiga restituir el equilibrio social. En lugar de comenzar la obra por el espíritu para terminar rematando la forma, hoy se trabaja exclusivamente con formas sin contenido, variables y transformables, como nos lo enseña la Historia en abundancia. Y, más allá de estas reivindicaciones político-sociales que desembocan ya en lo grosero, ¿qué caracteriza a la mujer?
De ahí este intento de encontrar sus fundamentos metafísicos, y, desde allí, volver la vista a la vida cotidiana en busca de mejoras. Hace mucho –demasiado– que no se clama por el reino espiritual de la mujer, y sin esa fuerza, creo insostenibles todas las otras conquistas y peticiones. Enfocaremos este análisis desde dos puntos de vista: histórico y esotérico; el uno para recordar el papel concedido a la mujer a través del tiempo y las culturas, y el otro para recoger la sabiduría tradicional sobre la cuestión.
Un poco de tradición esotérica
Cuentan los antiguos tratados de sabiduría que hace millones de años atrás no existían hombres ni mujeres diferenciados; solo hermafroditas poblaban la faz de la Tierra. Pero cuando la marcha evolutiva así lo impuso, se dividieron los sexos en oposición y complemento constante, en busca de la unidad perdida, para poder llegar, en un futuro lejanísimo, a una reunificación andrógina, no por suma, sino por superación de la dualidad.
Todos los pueblos de la Antigüedad registraron en sus símbolos filosóficos y religiosos este hecho natural, y a partir del Uno Universal sin polaridades, vemos aparecer parejas primordiales que representan lo masculino y lo femenino con características propias y comunes: propias como efecto de la división, comunes por proceder de la misma raíz.
En líneas generales, la mujer fue el símbolo de la materia-madre-mar, y el hombre lo fue del espíritu-padre-fuego. Pero eso no impidió que existieran diosas del fuego o dioses de las aguas, entendiendo que uno y otro elemento son parte de una Unidad Primera que los contiene y justifica.
Si abordamos las modalidades masculino-femenina con más detalle, en atención a la constitución septenaria de los humanos, viene a resultar que cada plano o cuerpo tiene una polaridad propia –positivo/activa o negativo/receptiva–, según se trate del hombre o de la mujer.
Podemos verlo en el siguiente cuadro:
HombreMujer
denominación sánscrita denominación actualATMA VOLUNTAD
denominación sánscrita denominación actualBUDHI INTUICIÓN+
denominación sánscrita denominación actualMANAS MENTE PURA+
denominación sánscrita denominación actualKAMA MANAS MENTE EGOÍSTA+
denominación sánscrita denominación actualASTRAL EMOCIONES+
denominación sánscrita denominación actualPRÁNICO VITALIDAD+
denominación sánscrita denominación actualETERO-FÍSICO CUERPO MATERIAL+
A nivel físico, pues, el hombre tiene más fuerza y capacidad activa que la mujer, la que, en cambio, en el plano vital tiene más resistencia frente al hombre, que sufre más desgaste. En el mundo emocional, la mujer es más receptiva que el hombre, y en el mental, el hombre resulta más idealista ante la mujer, que es más concreta.
En los planos superiores es mucho más difícil establecer características tan definidas, pero podemos apuntar una mente pura que es concreta en lo masculino, y la misma mente como idealista en lo femenino; la intuición es más activa en la mujer que en el hombre.
Sin tomar estas definiciones de manera categórica, pues todo en la Naturaleza está armónicamente combinado, resulta que, a la luz del conocimiento tradicional, no hay un sexo superior al otro, sino polaridades complementarias en todos los planos, que determinarían mayores o menores facilidades para ciertas funciones que van desde lo físico hasta lo metafísico.
La pérdida del simbolismo profundo por parte de las religiones, a medida que estas se iban exoterizando más y más, contribuyó a crear relaciones erróneas o mal interpretadas. Por ejemplo, la materia y el mar fueron indicativos de cambios repentinos y variabilidad psicológica y mental, más que de vida y fluidez de conciencia. La razón y la inteligencia fueron concebidas como rasgo masculino, en contraposición a la percepción y la intuición explícitamente femeninas.
La pérdida incluso de los símbolos exotéricos ha simplificado el panorama al máximo: Dios es hombre; por lo tanto, el hombre es bueno, y la mujer no puede menos que relacionarse con la contraparte enemiga de Dios: el demonio.
Sin embargo, durante siglos perduraron las auténticas tradiciones fundadas en la sabiduría, que concedieron posibilidades equivalentes en todos los terrenos al hombre y a la mujer, la opción de desarrollar sus poderes latentes y expresarlos con más perfección cuanto más sabios fuesen. No es de extrañar que los ancianos hayan merecido veneración en tantas civilizaciones, como símbolo de evolución marcada por los años bien vividos y plenos de experiencia. Y ya que nos preocupa el tema de la mujer, cabe recordar la importancia atribuida a las viejas sacerdotisas, las poseedoras de los más temibles secretos, las que están “al margen de la edad”.
Hombre y mujer son, pues, igualmente sagrados mientras haya dualidad en la manifestación, e igualmente sagrados cuando la dualidad se resuelva en la Unidad Primera.
Un poco de historia
Aunque si nos esforzamos, podemos traer a la memoria varios nombres de mujeres sobresalientes, lo cierto es que son muy pocos al lado de los nombres de los hombres.
¿Es que ha habido escasas mujeres destacadas, o es que estamos acostumbrados a una particular visión y enfoque de la Historia, que no es ni el único ni el más acertado?


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Personalmente me inclino por la segunda versión: la Historia, más allá de su pretensión de ciencia, nunca ha llegado a ganar objetividad, lógica y rigor científico, porque depende mucho de los hombres que la escriben, de sus ideas, sentimientos, y también depende de las modas y opiniones que manejan a los grupos humanos en cada época.
Hablar de la Historia de la Humanidad es hacerlo de la historia del hombre, pero de un hombre que rebasa lo genérico y se extiende hasta difuminar el papel de la mujer. Sin embargo –y no faltan quienes lo señalan–, detrás de todo gran hombre, habría que buscar la figura más o menos silenciosa de una gran mujer… o de una mala mujer.
Es curioso comprobar que, más que la Historia propiamente, han sido las religiones exotéricas las que han contribuido a relegar lo femenino a los antros oscuros del “mal”. Los argumentos son suficientemente explícitos y repetitivos: la mujer es buena solo en cuanto es madre, y es respetable como abuela, como viuda y anciana; por lo demás, hay que “salvarla” de sí misma y de su propia y desordenada naturaleza emocional.
Es curioso comprobar que cuando una mujer lograba –o logra– destacar, ha sido más la moral hipócrita que el juicio de la Historia la que ha logrado que fuera mal mirada, como si así traicionara su obligado anonimato y su obligada función de maternidad.
Es curioso asimismo comprobar que la mujer, naturalmente dotada para lo sagrado, lo místico y lo intuitivo, haya sido alejada de tan nobles actividades, para adularla y rebajarla a su condición animal y sexual y así poder compensarla luego con unos premios que no son tales ni se adaptan a la realidad femenina. Una vez más: ¿quién ha obrado así: la Historia o el fanatismo religioso?
Hagamos ahora un rapidísimo recorrido por el tiempo, cosa que nos impedirá detenernos en todas y cada una de las culturas conocidas, como hubiera sido nuestro deseo.
No obstante, y en líneas generales, señalaremos que en todos los pueblos antiguos –occidentales, precolombinos, del lejano y del medio Oriente–, la mujer ha desempeñado un papel religioso importante, sin por ello despreciar el aspecto de madre. Y al decir religioso, no nos referimos solamente al cumplimiento de sus deberes, o a su individual cuota de piedad, sino a un papel activo como sacerdotisa y como vestal o cuidadora del fuego y los elementos sagrados.
Asimismo, es de destacar que en estas culturas pretéritas, la imagen de los dioses (en este caso, de las diosas) era un modelo vital a seguir. Cuando las religiones estaban vivas y en su apogeo, alimentaban con su fuerza a sus seguidores, y nunca faltó la figura de la Gran Madre como ejemplo inspirador para las mujeres.
En Egipto, y más allá de los cambios naturales en más de 3000 años de historia reconocida, Isis fue el espejo inestimable en el que mirarse. De ella se decía que “su corazón era más hábil que un millón de hombres, era más eminente que un millón de dioses, era más perspicaz que un millón de nobles muertos. Nada existía que no supiera bajo el cielo y en la tierra”. De acuerdo con este arquetipo, la mujer podía ser una excelente reina gobernante, una eficaz ama de casa, esposa y madre, o una sacerdotisa sagrada desde la gran diosa Hathor hasta el misterioso Amón. No había diferencia espiritual entre hombres y mujeres: unos y otras tenían sus funciones que cumplir en la tierra y las mismas oportunidades en el más allá.
En Mesopotamia nos encontramos con un proceso análogo al de Egipto en cuanto a la duración temporal de sus culturas, además del otro factor de la diversidad étnica de sus pueblos. Los antiguos sumerios tuvieron una idea elevada de la mujer y la consideraron en igualdad con el hombre; pero, a medida que prevalecen los grupos semíticos, la mujer se irá subordinando al hombre por completo.
Mientras el rol femenino fue activo y sagrado, encontrábamos desde las cortesanas sagradas dedicadas a Istar hasta las sacerdotisas de claustro severo; desde las hechiceras y agoreras hasta las grandes sacerdotisas que representaban a la Diosa Madre en la hierogamia o renacimiento anual del universo; desde las cantoras y danzarinas del templo hasta el clero femenino al servicio de los dioses –junto a los sacerdotes masculinos– en sus más variados cultos.
En la India apreciamos desde antiguo un fuerte patriarcado, aunque muy sensible a la influencia de la mujer. Existen relatos que nos muestran mujeres célebres por su sabiduría y su santidad, en todo similares a los de las diosas. El budismo manifestará un cierto recelo por las monjas, aunque no por ello dejará de aceptarlas.
China fue notable por su matriarcado, al punto de que en épocas arcaicas, los niños llevaban el nombre de la madre, ignorando a veces el de su padre. Desde sus raíces míticas, la mujer aparece como diosa en el cielo y soberana en la tierra, provista de grandes dotes mágicas. Su larga historia nos la muestra valiente y generosa, de gran corazón, si bien la decadencia de las formas religiosas hizo prosperar un rígido ritual que redundó en el progresivo sometimiento de la mujer al hombre.
Para referirnos a Grecia debemos hacerlo en principio a Creta, que concedió un lugar primordial a la Diosa-Madre, al punto de desenvolver un matriarcado o ginecocracia en que las sacerdotisas fueron más numerosas que los sacerdotes. La Grecia clásica conoció cultos extraordinarios a cargo de la mujer, y Afrodita (como amor, belleza y maternidad) tuvo infinidad de devotas, incluida la cultísima Safo, “décima musa” de las artes. La presencia femenina era fundamental en la mayoría de las ceremonias religiosas y en las más variadas festividades, sin contar aquellas que eran exclusivas y de las que los hombres estaban apartados totalmente.


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Roma dio un sitio privilegiado a las matronas que, además de su función familiar y social, solían cumplir con tareas sacerdotales individuales o al servicio de la colectividad. El colegio de las vestales fue la más célebre de las instituciones religiosas; se encargaba de vigilar el fuego sagrado de Roma, pues el fuego de Vesta era el hogar común de todo el pueblo. Las vestales, castas y sobrias por excelencia, eran depositarias de un poder mágico que salvaba de la muerte a los condenados y mantenía el secreto de los misterios.
La persistencia de algunos cultos y festividades en los que participaban por igual matronas, sirvientas y cortesanas nos sugiere otras épocas en que las mujeres estaban agrupadas por edades y categorías internas que no tenían relación con las clases sociales, sino con la función sagrada a cada una atribuida.
La mujer romana, que había participado activamente en círculos literarios y escuelas filosóficas, se vio nuevamente sometida con el advenimiento del cristianismo, a partir del emperador Constantino.
Aunque enfrentados con los romanos, los celtas tuvieron, sin embargo, similar respeto por el carácter femenino y por las diosas-madres. Entre ellos encontramos druidas, sacerdotisas cultas y místicas, junto a otras llamadas “brujas”, vírgenes apartadas que aplicaban ritos para provocar y apaciguar tempestades, curar enfermedades, predecir el futuro, metamorfosearse en variados animales… y no faltaron bravas mujeres que destacaron en la guerra.
Sin agotar las civilizaciones que hicieron historia y otorgaron funciones de gran responsabilidad a la mujer, entramos en un período especial en Occidente: la Edad Media, en que ya no hablaremos de uno u otro pueblo en especial, sino del estilo de vida que imponen los acontecimientos históricos, y fundamentalmente los religiosos.
Para el cristianismo, la mujer depende del hombre por cuanto Eva fue formada a partir de una costilla de Adán; la mujer está más marcada por el pecado original, ya que el hombre pecó por culpa de ella; así, debe redoblar sus esfuerzos para obtener la salvación. Debe someterse a la enseñanza y autoridad del hombre conservando una absoluta humildad intelectual y, sobre todo, guardarse de interpretar la palabra de Dios.
En épocas de san Pablo, se admitía a las mujeres para ciertas funciones prácticas en los templos, que en la sociedad pagana correspondían a los esclavos, pero que en la comunidad cristiana estaban santificadas por su objetivo. No hay mucha diferencia entre ser mujer y ser esclavo: la mujer es así por naturaleza; en cambio, la esclavitud, como institución, puede variar o se puede abolir. La salvación del alma, tanto del hombre como de la mujer, se apoya en buena medida en la virginidad, estado superior al matrimonio, válido para la mayoría de las sectas cristianas. Los viejos ritos paganos exigían asimismo pureza y continencia, pero momentáneos y en estrecha relación con determinados cultos y períodos del año.
Así se comprende que los paganos juzgaran a los cristianos como enemigos del género humano, ya que condenaban el matrimonio y consideraban a la mujer como un ser inferior.
Aunque la piedad popular se volcó bien temprano en la figura de María, esa devoción halló resistencias que demoraron siglos en ser superadas.
Pese a no aparecer explícitamente en el Evangelio, las mujeres son minorizadas por los padres de la Iglesia, que las describen como “animales dañinos, males necesarios y peligros domésticos”. Y valgan estos otros pocos ejemplos:
“Sois la puerta del Infierno, la ladrona del árbol prohibido, la primera desertora de la ley divina; sois la que persuadisteis a aquel a quien no tenía el demonio, bastante valor para atacar. Destruisteis la imagen de Dios, el hombre…” (Tertuliano).
“La mujer es el instrumento del centinela del Infierno, enemiga de la paz” (san Juan Damasceno).
“De todas las fieras, la más peligrosa es la mujer” (san Juan Crisóstomo).
Para san Agustín, la mujer no puede ejercer funciones de dirección, ni participar en actividades judiciales, ni enseñar dentro o fuera de la Iglesia.
En el concilio de Maçon (siglo VI), un obispo llegó a preguntar si la mujer podía ser llamada homo en el pleno sentido de la palabra… Y sin embargo, fueron las mujeres las que más colaboraron en las conversiones al cristianismo.
Poco a poco se empezó a valorar a aquellas que se consagraban definitivamente a Dios manteniendo su virginidad, al principio encerradas en sus propios hogares, y luego como monjas severamente enclaustradas en monasterios.
La vida de la mujer, como es lógico, se desenvolvió con muchos altibajos desde aquellos tiempos hasta nuestros días. Fue desde el aburrimiento en las cortes hasta convertirse en el ideal abstracto de los caballeros; desde las tareas en las beaterías, que absorbían el excedente de población femenina de los monasterios, hasta la vida en el convento; desde las santas hasta las reinas y princesas que empezaban a intervenir con tímidas opiniones.
Pero durante mucho tiempo fue claro que el hombre –y sobre todo el monje– tenía tres enemigos: el mundo, el demonio y la carne, los tres representados por la mujer. El impulso antifeminista siguió manteniéndose no solo en eclesiásticos y clérigos, sino también en burgueses y juristas.
El islam y el judaísmo no ofrecen matices variados al respecto: la mujer es claramente inferior al hombre. Hay, tal vez, un atisbo de excepción en las musulmanas españolas del Bajo Medioevo, que destacaron en ciencias, poesía, medicina, derecho, enseñanza religiosa y formación de bibliotecas.
El Renacimiento hará oscilar a la mujer entre un animal imperfecto y “ser divino”, desde la crítica de su fragilidad psicológica hasta el elogio de la castidad. No faltan mujeres religiosas verdaderamente piadosas y diligentes, ni vocaciones forzadas, o bacanales en los conventos. La creencia en las brujas se convierte en psicosis a partir del siglo XV y abundan bulas y estudios sobre el tema, así como afirmaciones irracionales: ¿por qué la mujer es más propensa a la magia negra?: porque es la maldad pura.
Entre el 1500 y el 1700, ninguna podía considerarse libre de una acusación de brujería; bastaba una cualidad especial –talento, enfermedad, deformación o belleza– para despertar la sospecha. Hubo procesos con cientos de miles de víctimas estranguladas, decapitadas, quemadas… Desde el momento en que la bruja es la que copula con el diablo, la brujería se relacionó con la sexualidad en contra de la religión.
En los siglos XVII, XVIII y XIX, según las características de los diferentes países europeos, el papel de la mujer fue saliendo del ámbito familiar para adquirir mayor relevancia en la sociedad, a pesar de que el “hueso supernumerario” hizo decir a Rousseau que la dependencia es el estado natural de la mujer.
Comienza la época de las reivindicaciones civiles y políticas, morales y sentimentales, que producirán cambios considerables a partir de la segunda mitad del siglo XX. Y así llegamos al momento presente, en que la mayoría de los países occidentales admite una igualdad de principio entre el hombre y la mujer, y una participación cada vez mayor de la mujer en la vida económica, social y política, ocupando cargos que antes eran considerados exclusivos para hombres.
Y volvemos al que fue punto de partida de nuestro escrito: el afán ya desmedido de romper barreras, y hasta me temo que aun las más lógicas y naturales. Los reclamos rebasan lo sociopolítico y laboral y se centran en lo doméstico y sexual: “Manolo, la cena, te la haces tu solo”; “Somos mujeres, mujeres seremos, en la cocina no nos quedaremos”; “Somos malas, podemos ser peores”… Surgen concesiones de derecho al aborto y de defensa a las agresiones sexuales, los colectivos de lesbianas y de mujeres progresistas…
Pero ¿dónde está el progreso? ¿Es este el buen camino, el de la protesta y la revancha? ¿Logrará la mujer sentirse plenamente satisfecha por esta vía, segura de su papel en el mundo, segura de sí misma? ¿Dónde quedan los valores intelectuales, morales y espirituales que deberían ser argumento resplandeciente en la batalla? ¿Solo se busca la igualdad en la mediocridad, o sería preferible que cada cual, hombre y mujer, desenvolviese sus mejores y verdaderas aptitudes? En todo caso, la ultérrima y segura igualdad está dada por naturaleza y se manifiesta en el espíritu, que no es hombre ni mujer, sino nada más ni nada menos que la esencia del ser humano.
A tenor de lo que venimos recogiendo de la experiencia histórica, la mujer ha perdido sus raíces, sus fundamentos. Se ha visto desplazada de su función humana y divina, y hoy reclama a gritos tristes limosnas que la hunden más en su miseria.
Falta Dios, falta mística, ritual y ceremonia; faltan altares y sacerdotisas; faltan verdaderas escuelas de cultura; falta amor y sobra sexo. Faltan mujeres cabales y sobran hembras desconcertadas. Así pues, es otra la reivindicación que proponemos: no es un acto de protesta, es un gesto de evolución, una sabia mirada al pasado y una ferviente acción hacia el futuro, un descubrir y despertar la magia dormida que alguna vez hizo, y otra vez hará, de las mujeres verdaderas madres, dadoras de vida en lo físico, en lo moral, en lo intelectual y en lo espiritual.
La hora de lo metafísico ha sonado; no dejemos pasar el momento de abrir nuevas puertas al destino de la mujer, que es decir, por lo tanto, al destino de la Humanidad.



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DELIA STEINBERG GUZMÁN
Recogido de la página : http://filosofia.nueva-acropolis.es/2010/reivindicacion-metafisica-de-la-mujer/

jueves, 2 de marzo de 2017

ESTE MUNDO HAY QUE CAMBIARLO...

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"Estamos ante el fracaso de un sistema político, social y económico. Es evidente que todos juntos y sobre todo los más jóvenes vamos a tener que ir planeando, pensando y viviendo un mundo más bueno, un mundo mejor, un mundo más descontaminado, un mundo donde los valores sean completamente diferentes.

Tenemos que crear nuevas cosas, que no serán muy diferentes a las antiguas, ya lo sé, pero que pueden de alguna forma darnos otra vez alegría de vivir, quitarnos el miedo de dentro, porque estoy seguro que las personas que me escuchan, todas han sido víctimas de esas formas de violencia, que si no es el terrorismo a veces puede ser la delincuencia.

Hay un montón de comisiones pro-defensa de los ladrones, pro-defensa de los presos, y no hay una pro-defensa de los ciudadanos que queremos paz, de los que queremos estudiar, que queremos trabajar, que queremos vivir. No existe eso. ¿Por qué? Porque todo es una manipulación mundial, no es algo local. Aquellos que manipulan el terror han logrado asustarnos a todos.

Ahora bien, ¿se puede remediar esto? Yo creo que sí se puede remediar, pero obviamente habría que cambiar primero las leyes, hacer cambios completos y profundos en lo legal que permitan la defensa del ciudadano. Porque hoy el ciudadano está inerme. Evidentemente hay un fracaso colectivo.

Aquí hay algo que es está rompiendo, que está cayendo. Tenemos que tener no solamente la esperanza, tenemos que tener la seguridad de que podemos vencer esta gran crisis histórica, que no solamente pasa en España, pasa en todo el mundo.

Tenemos que ir liberándonos un poco del miedo. La ignorancia trae el miedo.

La ignorancia de nuestra inmortalidad trae miedo a la muerte, la ignorancia de las leyes básicas de convivencia trae todos estos pequeños y grandes siniestros donde se ve la falta de prevención y la falta de ejecutividad.

Este mundo hay que cambiarlo. Pero no lo vamos a cambiar con la violencia. Lo vamos a cambiar desde dentro, desde abajo, quitando las causas, no los efectos. Hay que quitar las causas, hay que poder hacer que todo hombre, toda mujer pueda tener derecho a un trabajo, a un pan, a un techo, a una cultura básica, a un entendimiento, a una justicia, a una protección. 

Mediante el terror nos van quitando cosas, vamos siendo despojados como a pequeños mordiscos -no solamente de nuestra parte material, que no sería nada, porque la parte material es importante, pero no tanto-, pero es que perdemos los pequeños trozos de dignidad, los pequeños trozos de valor que debe tener una mujer y un hombre, para ser mujer y par ser hombre.

Proponemos un reencuentro filosófico con los valores eternos, con aquellos valores que nos van a permitir un conocimiento, y nos van ayudar a no tener miedo, el miedo es el más repugnante de los vicios que puede tener un hombre, o que puede tener una sociedad. El miedo no es humano, es algo como de elementales diabólicos, es algo que nos han inculcado. Debemos liberarnos del miedo, completamente.

Recordar que tenéis un alma inmortal. Recordad que sois damas y caballeros, recordad que tenéis una dignidad.

Un hombre puede vivir sin dientes, puede vivir sin un pie, sin un ojo, pero un hombre no puede vivir sin dignidad. Sin dignidad no se es ya un hombre, sin dignidad se es una bestia.

Tenemos que renovarnos a nosotros mismos y renovar la sociedad en donde estamos con toda la fuerza de nuestros corazones.

Sentid fuerza en vuestro corazón, sentid fuerza en vuestras manos, sentid fuerza en vuestras almas."

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fragmentos de la conferencia: ¿Por qué aumenta la delincuencia y el Terrorismo? 
JORGE ANGEL LIVRAGA -1987

 "Magia, Religión y Ciencia para el Tercer Milenio" Tomo VI-Edit. N.A.
www.editorial-na.com

sábado, 25 de febrero de 2017

La importancia de la Pureza de corazón



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Un rayo de la Verdad absoluta 
no podría reflejarse sino en un espejo puro,
 hecho de su propia llama y esta llama en nosotros es 
nuestra conciencia más elevada

*
Las potencias y energías sólo cederán al manejo 
de quien tenga perfectamente puro el corazón. 
Esto es magia divina."

H.P. BLAVATSKY

**
"El Bar sólo puede habitar en un corazón puro"
*
"El corazón como el testigo de la vida del hombre,
será pesado en el juicio de Osiris
para comprobar el grado de pureza
o luminosidad conquistada"

Enseñanzas Egipto



"Ve en busca de los Senderos. Pero, sé limpio de corazón
antes de emprender el viaje. Antes de dar el primer paso
aprende a discernir lo verdadero de lo falso,
lo siempre fugaz de lo eterno. 
Aprende sobre todo a distinguir la Sabiduría
de la Cabeza, de la Sabiduría del alma; 
la doctrina del "Ojo", de la del "Corazón".

La Voz del Silencio
texto tibetano (recopilado por H.P. B.)

**

SIN PUREZA DE CORAZÓN NO PODEMOS LLEGAR 
A NINGUNA PARTE, NI SIQUIERA A NOSOTROS MISMOS

*

SÓLO EL HOMBRE SABIO, O SEA, EL PURO, 
CONOCEDOR Y BONDADOSO,
ESTÁ LIBRE DE TODA TENTACIÓN,

Jorge Angel Livraga

miércoles, 22 de febrero de 2017

Aportaciones de un Filósofo a viejos problemas


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Cada vez hay menos "Inmorales" o transgresores de la Armonía universal conscientes de ello, y son reemplazados por una nueva forma de degeneración los "AMORALES"

Los "Amorales" son los que no tienen ni conocen moral alguna. No poseen costumbres ni tradiciones. Son desesperados engendros de un Mundo que naufraga y se enciman unos sobre otros en las más absurdas posiciones logrando tan sólo morir haciendo el ridículo.

"En la Amoralidad no hay conciencia; tan sólo egoísmo y aberración.


El amoral es un hombre o mujer que ha dejado de serlo para robotizarse convirtiéndose en una máquina de carne sin ilusión, sin amor y sin futuro.   Q
uienes les explotan, los anuncian y les permiten la humillación diaria, son aberrados totales, perversos engendros de la cloaca social en que se nos trata de precipitar.

Ante el fracaso de este sistema de vida en lo individual y en lo colectivo, ante las aberraciones sexuales y los genocidios, ante la miseria progresiva disimulada, con falsas estadísticas y la escalada del terrorismo, ante el desempleo y el auge de los intermediarios, elevamos nuestra voz en contra de la amoralidad en todos los campos.

Queremos contener la ola de corrupción y violencia de la amoralidad.


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"A la vista de un filósofo, toda forma de "Racismo" es despreciable e injustificada. 


No habría lugar para el odio, respetándose y comprendiendo las características de cada uno"

Las Almas no eran ni "negras" ni "blancas". Ante los ojos de Dios todas valían lo mismo, y la diferencia existencial era derivada de una diferente necesidad de distintas concienciaciones de la realidad y del conocimiento de sí mismos.

Siendo Dios UNO, cada grupo humano lo llamó con diferente nombre y se creyó, en mayor o menor grado el "pueblo elegido".

Toda forma de separatismo entre los seres humanos es una modalidad de "Racismo".

El "Racismo"no es sólo físico, sino que también lo hay psicológico, económico, social, político, etc. 


Todo "Racismo" es una enfermedad y termina matando a quien la porta. 

El destino de la Humanidad es la confraternidad más allá de toda diferencia morfológica, psicológica o espiritual 


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Lo que debe requerir nuestra atención es llevar una vida digna y fructífera...


Mientras no dominemos nuestro entorno histórico, todo lo demás es secundario mal que nos pese.

Dios velo al hombre el conocimiento de su futuro y vemos en ello un acto más de su divina Sabiduría, pues gran parte de las iniciativas y progresos de la Humanidad se deben a su esfuerzo por construir día a día su futuro a través de un trabajoso presente.

La marcha de la Historia no es caótica ni se improvisa, pero tampoco está robotizada. Y esa pequeña pero valiosa parte de libertad individual y colectiva que nos permite tener capacidad de elección, apreciación axiológica y ética, es lo que diferencia al Hombre de su entorno visible.

Ni podemos inclinar los astros a nuestro placer, ni tampoco somos una piara de cerdos camino al matadero. Debemos saber guardar una cierta dignidad y tamaño espiritual que nos permitan afrontar el futuro con tanta naturalidad como enfrentamos lo que hoy llamamos "Pasado".

Es obvio que una cierta planificación de lo por acontecer es necesario, pero todo extremismo es malo; el vivir pendientes y angustiados por lo que aun no pasó, ni sabemos si pasará ni como pasará, es dilapidar los años de nuestra actual vida que deben estar entregados a la investigación y al Servicio inegoísta y valiente, sabiendo, que de alguna manera, todos somos artífices de nuestro propio destino dentro de los parámetros que éste nos imponga.

Vivamos intensa y noblemente el Hoy, que ésa es la forma más práctica de encarar el Futuro.

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El marxismo internacional ha elaborado nuevas técnicas mucho más sutiles y, por lo tanto, difíciles de combatir.  En la actualidad, aunque la mitad del mundo esté regida directamente por regímenes marxistas, la casi totalidad del globo se halla más o menos en sus manos gracias a la ocupación ideológica.

Uno de los puntos de cristalización de esta ocupación ideológica se formalizó en la llamada "Conferencia de Yalta" que habría sido una obra maestra del marxismo internacional. El enemigo no era el eje, el enemigo era todo aquello que no fuese marxista.

La ocupación marxista es tan fuerte que están contaminadas de politiqueria marxista las universidades, los sindicatos, los medios de comunicación masiva.

Todos los años se estrena por lo menos una superproducción sobre los campos de concentración de hace 40 años. Jamás sale una filmación sobre los que ahora mismo existen en la zona controlada por los marxistas.

En las entrañas del monstruo materialista ateo, se está gestando la rebelión de las masas, como diría Ortega. Los férreos amos de la ocupación ideológica han olvidado, en su extrema vanidad y confianza, de conquistarse a sí mismos, o lo empiezan a olvidar. Esa es nuestra única esperanza de liberación. Las fuerzas satánicas suelen tener siempre el corazón podrido. Y en esa podredumbre germinan las semillas de una Nueva Era que nos liberará de la más odiosa de las tiranías : la ocupación ideológica -(1982)

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Las grandes potencias ponen sus armas y nuestros pueblos ponen sus muertos"


Todo respira improvisación y suciedad. Todo cae ante el barro moral, mientras los fabricantes de armas se enriquecen y financian movimientos pacifistas para distraer a la opinión pública y sacarla de la realidad.


Hace falta una nueva educación basada en el trabajo productivo y no en el despojo. Dar más importancia a la Cultura del Corazón que a la pseudocultura de la cabeza y de la lengua parlanchina. Hace retornar los Hombres a la bondad y la fe en Dios.  No envenenar a los jóvenes con ideas de revancha; hay que dejar atrás el tiempo viejo si se quiere vivir en el tiempo nuevo.


Dar cabida a los más capaces y no rechazarlos basándose en el mito de que todos los hombres son iguales, pues, si lo son en su Esencia Divina, no lo son en su actual manifestación. Hay que evolucionar para alcanzar los arquetipos. Nada vendrá gratis"

Tener la generosidad de trabajar para las generaciones futuras y no sólo para el hoy, ser leales a sí mismos y buscar la verdad por encima de todo.

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No es con "enérgicas condenas" verbales, ni con rebuscados términos pseudo-políticos y ¿por qué no decirlo? pseudo-democráticos, con los que vamos a superar la gran depresión que vive el mundo y especialmente España. Aplastados entre el capitalismo liberaloide y el socialismo comunistoide se ahoga al Hombre, y con él la libertad. Nuestro deber moral y nuestra necesidad de supervivencia como seres humanos, nuestro "Derecho a Ser", nos obliga a prevenir de las mascaradas de este carnaval trágico en el que no se arrojan cubos de agua de rosas, sino de sangre o de estiércol. Es de temer una escalada en el mal. Hay que oponer una vida constructiva e inteligente que logre una "Revolución" ética y no seguir perdiendo nuestro Tesoro de Humanidad por el saco roto de una administración desconcertada.

Aunque en la Televisión se haga real la prohibición mencionada, le seguiremos debiendo mucho a un Cristo, un Buda, a un Platón, a un Velázquez, a un Mozart, a un Cervantes o a un Fleming... Que no llegaron a ser lo que fueron gracias a la democracia, sino a su propia Calidad Humana. Y sólo en esa Calidad Humana se halla la verdadera Libertad.


fragmentos de diversos artículos publicados en 1982
Jorge Angel Livraga Rizzi- 1982