jueves, 6 de febrero de 2014

PARA QUE TE CREZCA EL ALMA

 


 
No me refiero a tu Espíritu Divino que, por serlo, no puede crecer ni decrecer, nacer ni morir, sino a aquella parte superior en nosotros a la que llamamos comúnmente “alma”.
 
Es sabido de todos que el ejercicio físico, por ejemplo, desarrolla los músculos, y que cualquier aprendizaje debe hacerse en base a la tenacidad en ejercitar aquello que queremos hacer crecer, sea el dominio de un idioma o el de una máquina cualquiera.
 
De la misma manera, si quieres hacer crecer tu alma has de ejercitarla, incansablemente, todos los días. Y para ello no son imprescindibles los ejercicios especiales, sino que basta una recta atención, naturalmente orientada hacia lo espiritual. Cuando observes el fototropismo de las hojas de una planta o la corteza de los árboles, trata de captar aquello que está más interiormente colocado, lo que es motor y causa de lo que superficialmente ves. Acostúmbrate a sentir “las manos de Dios” a través de tu entorno, estudiando cuidadosamente y con la pureza e inocencia de un niño pequeño todas las cosas.
 
Acostumbra a “detenerte” varias veces al día en tu trabajo y afán, para dedicarte, aunque sea por unos pocos minutos, a observar. Deja tu cuerpo quieto y en una posición cómoda, para que no te moleste… y observa, escucha. No te muevas, no hagas ruido, ni siquiera con tu mente, y percibirás cómo se te revelan cosas escondidas para el común de los mortales. Y esas cosas no son para que las cuentes “a los cuatro vientos” ni te ufanes de ellas, sino para que veas la existencia de las miríadas de seres y de acuerdos naturales que sustentan el universo. Si bien entiendes esto, te volverás más humilde e inclinado hacia cosas del espíritu.
 
 Para que te crezca el Alma, lo primero que debes hacer es percibirla, y aún previamente a ello, has de acallar en lo posible los tumultos de tu personalidad, pues en el medio de un griterío mal podrías escuchar el murmullo de un sabio.
 
No hace falta que te vuelvas un asceta en ningún sentido (lo que por otra parte, sería improbable que lograses) sino que simplemente le des a cada cosa su verdadero lugar y su real importancia. ¿Que has de comer? Pues, come, pero no te solaces en ello ni busques refinamientos que incitan a la gula. Y así con todo lo demás. Controla tu imaginación, pues es ella la que da reflejos dorados al barro de este mundo y te hace correr buscando siempre tesoros que finalmente se deshacen en tus manos.
 
Tales y tan sencillas cosas has de hacer para que te crezca el Alma.
 
 
Prof. Jorge A. Livraga

ERA UNA VEZ UN RÍO...



Era una vez un río -dice la vieja tradición oriental- que corría mansamente sobre su cómodo lecho de barro. Sus aguas eran turbias y en ellas vivían los peces plomizos que buscan su alimento en el lodo.

Como era muy poco profundo, a ningún ser humano se le había ocurrido hacer un puente sobre él y se conformaron arrojando en su seno algunas grandes piedras que improvisaban caminos, apenas húmedos por las lentas aguas. Los animales del bosque, simplemente, lo vadeaban por los lugares menos profundos, revolviendo sus entrañas con sus patas. A beber, iban al lago cercano, pues las aguas del río eran oscuras y olían mal.

Pero el dios Indra, que todo lo ve, se apiadó del Genio del río, pues sin ser tonto, actuaba como tal, entorpecido por la inercia y la comodidad, ya acostumbrado a que pisoteasen su cuerpo, que era húmedo y hediondo como una víbora muerta. Con el paso del tiempo, el río se había conformado con los caminos más suaves y evitaba los declives violentos. Era mudo, feo y las bellas Ondinas y las Hadas de las riveras no se acercaban a él, ni siquiera para fabricar sus espejos mágicos en las noches de Luna Llena.

Uno de los Servidores de Indra secó la tierra frente a él y la levantó, de manera que lo obligó a desviarse. El viejo río, asustado al principio, comenzó a gemir, pero pronto descubrió el placer de saltar sobre las piedras, y con un rugido abatió árboles y se abrió camino, saltando abismos y arremetiendo contra enormes peñascos.

Su agua se hizo límpida al filtrarse a través de las arenas y pedruscos, su lecho fue de piedra y a veces de metal, brillando las vetas en su cauce como los ígneos látigos de Indra cuando conduce a los Maruts.


De su seno, otrora oscuro y lóbrego, nació la espuma blanca, pues la blancura no aparece si no hay lucha, si no hay purificación.

Lo habitaron los peces irisados que remontan las aguas y, las claras lagunas que iba dejando a sus costados, engarzadas en formidables rocas, fueron embeleso de los Elementales de las aguas. Con el reflejo titilante de las estrellas hicieron las Ninfas sus peines mágicos y los espejos encantados los extraían de los profundos remansos. Los hombres ya no lo pisotearon, sino que levantaron arcos de triunfo sobre él, a los que llamaban puentes. Los animales lo cruzaban nadando, y limpios y brillantes comentaban luego la fuerza del río.

Al final, cuando llegaba a su Madre Ganga, era recibido con ovaciones por las otras aguas, que se abrazaban a las suyas gritando de alegría.


Y viendo todo esto y muchas cosas más que no os cuento, Indra pensó en los muchos seres humanos que no aprovechan sus oportunidades y siguen siendo ríos lentos y barrosos, carentes de valor y de gloria. Dos lágrimas corren entonces por Su Rostro candente y así aparecen las nubes, y todo en la naturaleza se vuelve gris y lamenta la estupidez humana."



 J.A. Livraga
Tradición Oriental

miércoles, 5 de febrero de 2014

¿Qué podemos hacer en la caverna?


En un mundo donde campea a sus anchas la injusticia y la mentira. Y los poderosos sólo piensan en serlo más, para asegurar su poder sobre los demás. En este mundo que ha creado la ignorancia, la ambición, la corrupción, donde la gente sencilla, honrada, apenas sobrevive o mal vive. Otros se unen al robo descarado, sin ética, donde todo vale y se justifica. ¿Qué podemos hacer para vivir mejor? Encarcelado como está el hombre en un sistema materialista, de consumo y explotación, que marca el rumbo a seguir por la mayoría, sin otro norte que el enriquecimiento de algunos y la supervivencia de tantos, que requiere la locura de vivir para consumir como verdaderos depredadores de la naturaleza, ¿qué creamos de útil, qué dejamos para las generaciones futuras? Contaminación, desconcierto, corrupción, miedo, violencia, pobreza a todo nivel.



Aprender a salir de esta "prisión" es fundamental para poder llegar a vivir como seres humanos. Esto necesita comenzar por salir de la ignorancia que nos ciega, cuyo padre es el materialismo ateo en el que nos hemos formado y endoculturado. Abrir los ojos y los oídos a otras realidades, como diría el “divino Platón”. Esforzarse por liberarse de las “cadenas”  que nos retienen en este estado de mentiras e ilusión. Comenzar a emplear más tiempo y energía, en conocernos, conocer lo enigmas de la Vida. Extraer de la historia, tesoros, lecciones, experiencias, sabiduría. Unir nuestras fuerzas a otras benéficas que trabajen para “dejar el mundo un poco mejor de cómo está”. Pues ante todo, debemos recordar que el mundo será mejor, en la misma medida en que cada uno sea mejor. Lo que nos recuerda aquella especial recomendación de los maestros de todos los tiempos: “Conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los Dioses”. Hay que ir a las raíces, a las causas del mal para extirparlas, de modo que la luz crezca en nuestro interior y en el exterior.



De ahí devendrá un verdadero humanismo que impregnará nuestra convivencia, llevándonos hacia la Concordia, sueño de todo hombre de bien. El hombre se sentirá hermano de todos los hombres y seres de la Creación. Porque habrá descubierto que todo está vivo y tiene el mismo origen y el mismo fin. Que nuestro destino es el mismo y nuestra naturaleza esencial también. Aprenderá de la naturaleza a crear en la sociedad un ecosistema, una unidad interrelacionada, como un cuerpo sano, donde todos se complementan, sintiéndose útiles con su aportación a la evolución de la humanidad y en progresivo crecimiento a través de la educación. Aprenderemos a utilizar y desarrollar nuestras potencias latentes, nuestro tiempo, nuestra energía, al Servicio del bien común de aquel que a todos nos servirá para vivir en paz, crecer y evolucionar como seres humanos, que deje a nuestros descendientes las vías abiertas para un mundo cada vez más justo, más bello, más bueno.

No desaparecerá la desgracia y la miseria de nuestras ciudades, mientras los políticos no sean lo más capacitados para gobernar, los mejores ciudadanos, los más preparados para el ejercicio de esta ciencia y arte, de la que depende la plasmación y el acercamiento, por parte de todos, a la Justicia. Hoy, desgraciadamente,  están al servicio de intereses partidistas egoístas, de unas clases o sectores de la sociedad en lucha con otras, para detentar el poder e imponer sutilmente sus creencias y favorecer sus intereses.


Una sociedad es mejor que otra no porque sus hombres tengan más máquinas en su casa o puedan consumir más. Sino porque sus hombres sean más humanos, más buenos y justos. Con estos “reales bienes” podríamos gestar una sociedad mejor, si fueran ellos los rectores de nuestras vidas y conductas. Pero hoy, las conciencias están embotadas, dormidas y la sociedad de consumo, que se mantiene del consumo y producción, las embota cada día más, porque solo se vive para satisfacer al cuerpo físico, convertido en dueño y señor de la persona. Pero el ser humano, es mucho más que eso, y necesita educación, desarrollo de todo su ser, para alcanzar la verdadera salud, que es plena autorrealización, como diría el gran psicólogo Maslow, ya que “una sociedad enferma sólo puede generar personas enfermas”.



Nos hemos concentrado en la posesión de objetos materiales como meta de la felicidad. A este nuevo Minotauro rendimos nuestra vida y entregamos nuestra energía-tiempo. Pero si estamos atentos, nos enseña todos los días que vivir para él es vivir en esclavitud, zozobra y angustia constante. Porque aquí sólo existe el cambio y la muerte. Vamos tras una ilusión de felicidad que nos mantiene atados con sus cadenas de dependencia e insatisfacción.


Sí, hay que utilizar con respeto la materia como apoyo, pero no deberíamos olvidar como nos recordaba Platón que nuestras alas pueden crecer en la medida en que liberemos a nuestra alma prisionera de su cárcel de materia. Que nuestro destino es “volar”, marchar hacia otros parajes, tarde o temprano. Que estamos de paso, como enseñaban los egipcios. Y que la vida es sólo un tránsito, de una orilla a otra, llena de pruebas, trabajos, y enseñanzas a recoger, para irnos purificando, despertando nuestra conciencia en nuestro regreso o peregrinación...




La amnesia que produce el materialismo en el alma, es tal, que el hombre ha olvidado hace mucho tiempo en la historia, su identidad, su origen, su fin, ¿quién es, de dónde viene y adónde va? Cuando esto es lo fundamental para realizar con eficacia la travesía de la vida. Estamos varados en aguas fétidas y podridas con hedor a muerte. Nos han hecho olvidar los “amos de la caverna”, con una programación interesada, lo trascendental de este pasaje, inculcando cada día a través de los medios todo lo contrario a lo que nos haría evolucionar haca la verdadera libertad que sólo se puede obtener con la práctica de valores éticos. Toda nuestra vida gira, alrededor de grandes y pequeñas mentiras, de ilusiones de papel, que sostienen en pie este mundo gris, opaco, sucio, injusto, inhumano.



Mientras el Sol brilla para todos con plena generosidad, el cielo muestra su divino azul, el río de la vida corre, hay barcas que bogan hacia la eternidad y otras que destrozadas por el vendaval van a la deriva entre lamentos y desesperación. Hay hombres también que de su propia madera han construido “barcas insumergibles” en su alma, y reman felices al sentir la libertad de saber y comprender, quienes son, de donde vienen y adónde van. Hay que seguir bogando en la tormenta de este mundo viejo, cruzando el tiempo y el espacio, acercándonos un poco más al centro, al Misterio, a nuestro Ser verdadero, fuera de la "caverna". Gestando a nuestro paso, con nuestro ejemplo y obras, un Mundo Mejor para todos. Como hace la VIDA de la que formamos parte. Sin perder la esperanza ni el objetivo.

D.Villegas-Nefertum
Gijon-13/12/1999
fragmento de LA ODISEA DEL ALMA II

lunes, 3 de febrero de 2014

EL ARTE DE ENCONTRAR A DIOS


La Humanidad jamás hubiese dominado la materia natural de su entorno si no hubiese sido por un hecho aparentemente sobrenatural que es la intuición de Dios. Esto y no otra cosa la diferenció definitivamente de las bestias.

Según las más antiguas tradiciones - que no contradicen las últimas investigaciones de la ciencia - el que habitualmente se llama "Homo Sapiens" no fue el comienzo de la Humanidad, sino los restos de una forma anterior cuya cultura y civilización fue destruida, generando otra nueva, la actual. Lo característico de este "Homo Sapiens", y lo que le diferencia del degenerado humanoide al que se denomina "Homo Habilis", es que desde el principio, toda su vida, reflejada en los restos de sus obras, está impregnada de magia, es decir, de una instrumentación metafísica al servicio de un contacto, más o menos misterioso, entre su propia identidad espiritual y lo Divino.

Los cultos a la Gran Madre o al Padre Oso no son más que formas externalizadas de una percepción viva y permanente de un "Algo" que está más allá de lo estrictamente visible, con un número indeterminado de intermediarios, desde los Espíritus de la Naturaleza hasta los grandes Dioses que rigen el destino de los astros, incluyendo nuestra propia Tierra.

A través de los centenares de milenios, de los ciclos y de las vicisitudes de todo tipo, el Hombre trató de comprender más o menos intelectualmente esa Intuición Instintiva de sus antepasados. Y así como algunos se especializaron en el manejo de la madera o de la piedra, otros lo hicieron respecto a lo metafísico y al resumen de los conocimientos más elevados, una Magna Ciencia que se conoció luego como Magia.

Pero la internalización de estos conocimientos espirituales fue diferenciando, en el contexto de cada pueblo, la casta de los sacerdotes. Estos pronto comprendieron que sus vivencias espirituales no eran transferibles a las masas si no lo hacían a través de parábolas, cuentos anecdóticos, reglas morales y un ceremonial que ayudase a los menos favorecidos en sus contactos con lo Divino a percibirlo aunque fuese esporádicamente. Así nacieron todas las religiones. Pues Aquel que había recibido la Chispa Divina en Su Seno y la posibilidad de expresarla de manera sencilla y codificada, se convirtió en el fundador de una religión.

A pesar de las terribles pérdidas que la ignorancia y vocación por la destrucción que aún sienten casi todos los seres humanos han provocado, nos quedan los restos más o menos enteros de las últimas religiones que en el mundo han habido. Estos restos se adaptan al momento histórico y al lugar geográfico en que fueron emitidos, y así es lógico entender que un Sidarta Gautama Buda, en el siglo Vl antes de la Era Corriente, no pudo haber dado el mismo Mensaje que un Jesús el Cristo, quinientos o seiscientos años más tarde en otro tiempo y otro lugar.

En el mundo actual existen millones de aparentes ateos y también millones de creyentes de alguna de las grandes religiones, como ser el Brahmanismo, el Budismo, el Cristianismo, el Judaísmo o el Islamismo. Junto a ellas existen miles de sectas de estas mismas creencias y otras de origen confuso. ¿Por qué decimos "aparentes ateos"?

Porque si bien los hay que legítimamente no creen ni perciben a Dios de ninguna manera, y hasta proclaman que éste es un concepto completamente artificial creado a la sombra del terror que inspira la muerte, la mayor parte rechaza, no tanto la posibilidad de una Inteligencia Cósmica movida por una necesidad o Voluntad Superior, sino las formas infantiloides con que las religiones en general presentan los grandes misterios que acucian al Hombre desde su origen.

Los extraordinarios avances tecnológicos y las vías de conocimiento científico que se han abierto a la experiencia humana en los últimos dos o tres siglos, han hecho insostenibles las más populares creencias sobre un Universo creado hace menos de 7000 u 8000 años, los infiernos y paraísos físicos, la resurrección de la carne o los mares que se abren para que pasen los pueblos elegidos y se cierran para ahogar a sus enemigos.

Hoy hay muchas personas que viven con el corazón o el hígado injertado a partir de un cuerpo ajeno, vuelan en aparatos que superan largamente las más altas montañas y dan la vuelta al mundo, y existen otros artefactos fabricados por manos humanas que han sobrepasado todos los "cielos" que figuraron durante milenios en los Libros Sagrados. Y junto a estos éxitos indudables, como tantos otros que sería tedioso mencionar, el Hombre va descubriendo que el planeta en el que se asienta es como un ser vivo más, y que sus habitantes, sean vegetales, animales o humanos, tienen cuerpos maravillosamente diseñados, con índices de rendimiento, supervivencia y reproducción que ninguna máquina puede lograr.

Sin embargo, el materialismo imperante hace que esas maravillas no pasen de ser objeto de curiosidad, y que en lo religioso se siga exigiendo a los viejos textos, tantas veces distorsionados, las respuestas a todas las preguntas, entre ellas, la muy fundamental del arte de encontrar a Dios. Y cuando no se hallan, no se niega el texto o se buscan sus simbolismos, sino que se niega la existencia del Ser Divino, con su secuela de angustias, depravaciones y maldades.

Este error es funesto para la calidad del Hombre y lo bestializa, haciéndole "caer hacia atrás" en el ateísmo más estúpido o en el fanatismo más cerrado.



Proponemos otra vía que es la filosófica a la manera clásica.

Esta vía puede, con relativa facilidad, llevarnos al encuentro con Dios en nosotros y en todo nuestro entorno.

Si detenemos nuestra inercia materialista, nuestro "peso" de angustias, ignorancias y cegueras, descubriremos de manera sencilla que todas las cosas, desde las estructuras subatómicas hasta los nidos de galaxias, pasando por los diseños artístico-funcionales de las alas de un insecto hasta el esqueleto que sustenta nuestras carnes mortales, están pensadas y calculadas con sobrehumana precisión. Que es evidente una ecología funcional que relaciona todos los elementos universales, regidos por leyes cíclicas y sapientísimas.

Deteneos y observad.

Ved la armonía maravillosa que encierran los pétalos de una flor o las estructuras cristalinas. Ellas, de por sí, jamás pudieron "pensarse" de manera de volverse tan perfectas y asombrosas. Tiene que haber "Algo" que las pensó y diseñó, y ese Pensamiento necesita de una Voluntad que lo genere y justifique.

Un sano "Panteísmo Filosófico" demuestra a los humanos inteligentes y libres de prejuicios la presencia de un "Algo Superior" al que bien podemos llamar Dios, y que expresado a través de innúmeros intermediarios, plasmó tales maravillas. Ese "Algo" no ha olvidado a nadie ni a nada. Todo está inteligentemente vivo y es eficaz.

Deteneos y observad.

No es pérdida de tiempo, sino todo lo contrario la contemplación activa de esos prodigios que se dan en los múltiples ojos de una mosca o en la estructura aerodinámica de una golondrina.

Los materialistas dicen que todo esto es fruto de la evolución, de la casualidad, etc. Los nombres no interesan... una evolución inteligente que aprovecha las experiencias, y una casualidad que no tiene nada de "casual" sino que es un eslabonamiento de causas y efectos, demuestran que nuestro Universo y nosotros mismos estamos dentro de un "Macrobios", de un Super-Ser que ha motivado una super-existencia de funcionalidad prodigiosa. Y en ella estamos inmersos y ella está en nosotros, en todos nuestros aspectos y planos de conciencia.


Pues si así no lo fuese, si una sola mota de polvo estuviese carente de Dios, esta mota de polvo limitaría a Dios y esto es una aberración ya que el atributo esencial de Dios es por fuerza, la omnipresencia en todo y todas las cosas y seres, los que, si no existiese Dios, tampoco existirían. Esa mota de polvo de nuestro ejemplo, vista a través de un poderoso microscopio, se nos revelará como un micro-universo tan armónico, vivo y eficaz como el Sistema Solar.

Si recobramos el actualmente casi perdido arte de encontrar a Dios, nos liberaremos de muchas limitaciones, racismos y fanatismos. Nos liberaremos de la angustia y seremos naturalmente voluntariosos, buenos y justos. Dios no es un juez severo, ni un padre, ni una madre, ni un verdugo... Dios es simplemente DIOS... Quien lo encuentra, lo sabe.


Jorge Angel Livraga Rizzi-Oct 89

miércoles, 29 de enero de 2014

NECESIDAD DE HOMBRES BUENOS

 
 
Esta necesidad de una condición moral que provenga de la naturaleza ingénitamente pura, del mismo Ser, está señalada por Platón en la totalidad de sus obras y, a más de veinte siglos de distancia, por Kant y sus seguidores.

Y no ha habido filósofo alguno que de tal se preciara, ni pensador alguno, que pusiese en duda tal necesidad, aunque con el hundimiento del Mundo Clásico, esto, evidente por sí mismo, se ha condicionado a previas razones teológicas, políticas y sociales, cuando no simplemente económicas.

Al desarrollo de la mecánica instrumental en lo fisico, se le asoció un similar proceso en lo metafísico, quedando poco a poco el individuo enterrado en una ciénaga de lo que podríamos llamar culto al procedimiento y aun de las procedencias.

Así, la bondad ingénita del hombre se condiciona a su religión, al origen familiar, geográfico, racial, y a muchos otros etcéteras que cubrirían páginas enteras que serían un detallado muestrario de prejuicios y superficialidades.


La Humanidad se dejó encadilar por los planes y los sistemas, por las formas de los receptáculos antes que por los contenidos. Ante el resquebrajamiento de la plataforma ética se recurre a las fórmulas más o menos utópicas de los recetarios, pues al concebir el mal como algo real -que ya no es la simple carencia del bien, sino una presencia consistente-, se acude a exorcismos de todos los colores, despersonalizados en lo sobreindividual. El Ser pasa a segundo plano, condicionado a los aparatos que, en hipótesis teórica, crearán, mediante la confesión o la razón, al Hombre perfecto a partir de sus propias imperfecciones.

Una imagen práctica sería pretender que, si apilamos ladrillos de barro de determinada forma y manera, podremos construir una pared de dura piedra, sólida y fuerte, haciendo que la magia del conjunto transmute la naturaleza de lo individual y singular.

La masificación espiritual precedió en muchos siglos a las modernas cadenas de montaje, y sin medir la realidad, se creyó que ensamblando lo parcial con lo parcial se daría a luz una criatura pletórica de virtudes y bondades, idéntica a sus precedentes y a quienes le sucediesen. Cuanto más, se admitió la evolución de las formas basadas en los fracasos y aciertos de la experiencia. Pero lo importante dejó de ser el Hombre para dar prioridad al conjunto de los hombres, como si éstos fuesen una mera invención de los sistemas, hombres a los que los propios sistemas darían el derecho a la supervivencia en base a sus adaptaciones y pérdida de toda característica propia. en los casos en que ésta fuese aceptada como tal.

Los productos de las cadenas de montaje fueron calificados según de donde proviniesen, es decir, según que sistema los había engendrado.


Y ese común denominador colectivo, hace que se hable de los cristianos, los judíos, los musulmanes, los ateos, los blancos, los negros, los ricos, los pobres, los sabios y los ignorantes. Es el racismo de todos los colores. Esta masificante aspiración a una redención colectiva, y a una destrucción también colectiva de quienes no participasen de tal o cual redención, clase o partido, pone toda la esperanza en los sistemas, credos, razas y aceptaciones. El hombre singular pierde importancia. Y hasta se hace inconcebible alguien que no esté insertado y militando en el Partido o la Secta de moda.

Sin embargo, el fracaso fáctico del comunismo, el fascismo, el nazismo y el capitalismo con sus respectivas características políticas, sociales y económicas, ha sembrado en el pueblo la duda sobre la eficacia de los sistemas. A pesar de que, tal vez orquestados por poderosas fuentes de poder, casi todos los pueblos de la Tierra claman por la democracia y el derecho al voto, a la hora de acercarse a las urnas, una media del 50 por ciento rehúsa hacerlo, o donde ello es obligatorio, se vota en blanco o se boicotean deliberadamente las listas prefabricadas por el sistema.

Con excepción de algunas modalidades del Islam, en las religiones pasa otro tanto, y aunque en los mapas demográficos siga apareciendo, por ejemplo, que Italia es católica, en la realidad las iglesias están llenas de turistas curiosos, los monasterios vacíos, convertidos en sedes de encuentros ajenos a la religión y el mismo Papa es objeto de bromas sobre su nacionalidad o sus costumbres. Evidentemente, lo que tradicionalmente se entendió por sagrado, está muy lejos de todo esto. Es aceptable que la solución de este problema pase por el simple entendimiento de que lo que realmente importa no son los sistemas, sino los hombres que los integran. Y que la calidad moral de estos hombres es lo fundamental.


Poco importa ya que un país esté gobernado por derechas o izquierdas, que su régimen sea presidencial o monárquico. Lo que es válido es si el hombre, o los hombres responsables de la administración de un país, son gente buena, honrada, justa, valerosa y cabal.

El peor de los sistemas, si está integrado por hombres buenos, trae felicidad al pueblo, riqueza, bonanza y paz. El mejor de los sistemas, si sus gobernantes son personas carentes de moral, será un suplicio para los gobernados.
El mito de la redención colectiva a través de los sistemas ha demostrado su fiabilidad. Incluso en el tiempo, el más organizado y natural de los sistemas, se desmorona pronto si no está sostenido por hombres y mujeres de honor, morales, en una palabra: BUENOS. Lo que necesitamos no es que triunfen determinadas facciones o sectas políticas ni sociales ni religiosas. Lo que necesitamos son hombres buenos y que a esos hombres buenos, reconociéndolos como tales, se les deje tener las máximas responsabilidades en todos los terrenos. Si así se hiciese, ellos las aceptarían, no por ambición, sino por espíritu de generosidad y solidaridad.



Si logramos respaldar a los hombres buenos y les damos los instrumentos culturales necesarios, éstos pueden integrar cualquier forma de gobierno, pues cualquier forma de gobierno en sus manos será eficaz.

Si es un hombre bueno el que está al frente de una religión, cualquiera que ésta sea, despertará en sus creyentes la Presencia de Dios, pues la verá en él reflejada y posible.

Si un hombre bueno se dedica al Arte, a la Ciencia o cualquier actividad, ésta se verá iluminada por su propia bondad, no importando el camino que tome, pues en su bondad ha de escoger siempre el mejor.

Es necesario concienciar que no basta con cambiar del siglo XX al XXI para que cesen los racismos, las persecuciones, los enriquecimientos ilícitos, los genocidios; sino que hace falta cambiar por dentro, para que las máquinas contaminantes de los sistemas den paso a los hombres buenos.

Es preciso encontrarlos, señalarlos y apoyarlos.

Para un hombre, no hay enemigo mayor que otro hombre, si éste es malo, ni mejor amigo y ayuda que otro hombre, si éste es bueno.

Seamos valientes y empecemos a tirar a la caja de desperdicios de la Historia los sistemas nefastos que nos rigen, para que, sobre sus escombros, pueda caminar ese Hombre, cuya característica principal es la de ser Bueno.
 
 
 
 
fragmentos de: J. A. Livraga-1989

miércoles, 22 de enero de 2014

¿Qué País o Mundo queremos construir? CARTAS DESDE MI ALMENA (9)


Mi querido amigo:

Deseo te encuentres bien, con esperanzas y avanzando...aunque sea entre las nieblas...
Te cuento ayer en un programa que sigo hace unas semanas y que me está gustando, el moderador lanzó una pregunta al final contundente: ¿qué país queremos construir?, la tomé como ejercicio de reflexión que quiero compartir contigo...

Los Ideales de Acuario: Fraternidad, Identidad, Libertad... sin duda son los míos. Los que necesitarán para hacerse realidad, el despertar del corazón luminoso, generoso de Leo: el Sol, (corazón consciente) en los individuos. Y la Sabiduría que nos aportará el "Agua de Vida" de Acuario, a través de Urano y Saturno. Para no caer en interpretaciones subjetivas, interesadas o equivocadas.

Fraternidad: queremos un país (o mundo) en donde reine la fraternidad, superando traumas sociales y mezquindades. Alcanzando naturalmente ese estado de Ciudadano del Mundo. Poder vivir en hermandad, conscientes de que  aunque como personalidades somos diferentes por el karma acumulado  y el momento evolutivo de cada uno,  participamos de la misma esencia divina. Por lo que cada persona tiene el deber de conquistar su verdadera Identidad o individualidad. Donde seamos Libres, sin olvidar que esto será posible sólo gracias al conocimiento propio y de la Naturaleza en general. Lo que nos irá dando más y más libertad, en la medida de nuestra conciencia despierta, aportándonos responsabilidad y un conocimiento profundo de la Vida.

Sin duda estos ideales no podrán hacerse Realidad sin una Educación integral ecléctica para todos, con las mismas oportunidades, donde se facilite el desarrollo de nuestras potencialidades mejores. Donde cada cual se coloque en el lugar y ocupación que mejor pueda desempeñar, sintiéndonos tan orgullosos de un buen zapatero, como de un buen gobernante, pues el hombre no vale por lo que hace, (cargo, profesión) sino por cómo lo hace. 

Para ello es necesario que la cabeza rectora de un país; los Jueces  y políticos sean elegidos entre los más justos y virtuosos, así como por su capacidad de gobernarse a sí mismos.  Formados previamente en el Arte y la Ciencia de Conducir hacia estados superiores de conciencia. Deben distinguirse por su entrega y Servicio a la comunidad de la que forman parte. Porque sólo el Ejemplo da la Autoridad. Todo esto y mucho más, será posible gracias a la práctica de una ética profunda, sin ella  todo quedaría en pura teoría.


En una palabra y sintetizando: Queremos los Mejores, (los más virtuosos), como políticos o jueces para dirigir "nuestro barco", como lo querríamos para nuestra salud o el pilotaje de un avión. Puesto que lo que ellos tendrán como responsabilidad mayor es dirigir un país. Sin privilegios ni sueldos por encima de lo requiere cualquier persona para tener una vida digna sin exageraciones. Y a la par del resto de los ciudadanos en momentos de crisis. La pregunta del millón aquí sería: ¿Seremos capaces de distinguirlos, reconocerlos, elegirlos? Como alguien dijo, para eso tendríamos que haber conquistado previamente el discernimiento... para ver claro.

En el tema de la religión, cada cual será libre de elegir la forma que más le agrade, pues entenderemos que todas las religiones en la base dan el mismo mensaje. Lo que  importará será la espiritualidad, no el camino elegido por cada cual, o el nombre que le damos a las cosas. Eso importa bien poco o nada.

Tampoco habrá distinciones o desigualdades por ser de un color u otro, de un sexo u otro, pues lo que vale es el Ser interior, objetivo principal a desarrollar por un nuevo Renacimiento de los valores atemporales.

Queremos que todos podamos tener la oportunidad de llevar adelante nuestro proyecto vital. Tenemos derecho a tener un trabajo donde desarrollarnos, realizarnos y contribuir a la sociedad con la aportación de aquello mejor que sabemos hacer, mientras estamos en edad laboral. Más tarde podremos aportar nuestra experiencia a las generaciones jóvenes. En este mundo no habrá "parados" ni personas excluídas o indigentes, porque todos podemos colaborar en alguna tarea social necesaria, que nos haga sentir útiles, y merecedores de lo que recibimos a cambio.

Aquellos que son más ricos, (en cualquier nivel) deben aportar a la sociedad más, primero por generosidad natural, por solidaridad y por Justicia. Si se administra con sentido común el patrimonio general, y se abren vías de creación de empleos acordes al desarrollo integral (cuerpo, psique, mente, espíritu) de los ciudadanos y del planeta, la riqueza circulará generosamente. Obteniendo más Salud a todo nivel.

Queremos porque es Justo y necesario, una sociedad donde los niños, los ancianos, los enfermos, estén protegidos a todo nivel. Algo básico será que nadie se encuentre sin hogar o techo. En un Mundo así, no habría analfabetos, mendigos, fanáticos, ni organizaciones delictivas de ningún tipo.

En cuanto a la ciencia, debe estar como todo, al Servicio del Bien general de la Humanidad, buscando el progreso evolutivo y espiritual que como seres humanos debemos alcanzar. Aprendiendo a vivir en armonía con todos los reinos de la naturaleza y el Universo. En cuanto al Arte, como "puente de oro" entre los arquetipos y los hombres, debe cumplir esa alta misión pedagógica, mágica y terapéutica para la que sirve, cuando los artistas lo son y están inspirados sanamente.

Más todo esto requiere el despertar de las conciencias, para que pueda darse la autorrealización personal gracias a la práctica de unos valores atemporales puestos al Servicio del bien de la comunidad.  Es necesario que la educación y los medios sirvan para facilitar el ascenso evolutivo y no al contrario como se hace en este tiempo caótico. Y es que lo primero a conseguir, para poder luego hablar de libertad y de felicidad, es despertar el Individuo que como diría Platón es lo indiviso, la parte inmortal en nosotros.

Bueno amigo mío, seguiremos charlando, seguro que me aportas alguna reflexión o idea, que a mí se me ha pasado por alto, para ese modelo de país que todos deseamos, más Justo y Bueno. Gracias siempre... por enriquecerme con tus aportaciones.

Entre todos es posible conseguir lo que nos propongamos con todo nuestro Corazón...estoy segura. Aunque también sé que conseguirlo no es nada fácil...porque requiere cambios individuales y un crecimiento interior importante. Y no todos están dispuestos a realizar el esfuerzo que nos exige la evolución,  ni están despiertos o quieren despertar.

Te mando mi cariño en un fuerte abrazo con mucha Luz

Tu amiga del alma que no te olvida



Perséfone  -22/1/2014-Malaka


Me contestabas diciendo: Muy bien ¿Y eso cómo se consigue?...y yo como siempre te respondo: CON EDUCACIÓN y una ÉTICA profunda, no veo otro modo real, saludable y duradero de hacerlo posible.

Los antiguos egipcios dirían, que hay que entronizar a Maat: Justicia, Verdad,  Orden en nuestras vidas

lunes, 20 de enero de 2014

SOBRE LA SOLEDAD...

 
 
¿Qué hacen los niños cuando se encuentran solos? Se entretienen cogiendo guijarros y formando con arena castillos que destruyen seguidamente. Jamás les falta entretenimiento y diversión. Y lo que ellos hacen por pura gracia infantil, ¿no podrás hacerlo tú a fuerza de razón y sabiduría? en todas partes tenemos los hombres arena y guijarros, ¡y tenemos en nosotros mismos tanto par construir y demoler! No nos quejemos, pues, nunca de estar solos.
 
 
Dios, contento siempre de Sí mismo, consigo vive eternamente. Procura, pues asemejarte a Él, que esto si está en tu mano. Habla contigo: ¡tienes tanto que decirte y que pedirte!  ¿no tienes un Padre inmortal que no cesa de velar por ti y de socorrer en cuanto necesitas?
 
 
Nada posees que no te haya sido dado. El que todo te lo dio bien puede quitarte algo. Eres, pues, no sólo insensato, sino ingrato e injusto al pretender oponerle resistencia.



Epícteto (Estoicos)