miércoles, 30 de agosto de 2017

Hacia una nueva cultura


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El tema de hoy versa sobre un nuevo enfoque de la cultura. La cultura es algo muy importante para todos los hombres porque es la forma de relacionarnos entre nosotros y de relacionarnos con el pasado y con el futuro. Los nuevos estudios han registrado que en el caso de los animales y de las plantas hay una serie de elementos que se van transmitiendo de generación en generación, lo que permite el perfeccionamiento de la especie. Desde el punto de vista estrictamente materialista algunos han querido pensar que en el hombre pasa lo mismo. Pero es evidente que no es igual.  El hombre necesita una cultura que pueda transmitirse con la palabra, con los libros, con las imágenes para poder establecer estas relaciones.


El problema es que a partir de Descartes, la cultura se va a empezar a dividir, a desintegrar en diferentes corrientes como en el viejo mito de la Torre de Babel, en que cada cual empezó a hablar un determinado idioma, y así, hoy hay miles de grupos que hablan diferentes lenguas.  Hay grupos humanos de científicos, de artistas, de religiosos o de políticos, que con el correr de los siglos se fueron alejando cada vez más unos de otros, en lo que hoy llamaríamos una especialización.

Y aun dentro de esos mismos grupos puede haber subdivisiones de especialización como pasa en Medicina.

Esto aparentemente es positivo porque da una gran eficacia en las cosas que se están haciendo, pero en líneas generales no lo es, porque separa a los hombres de los hombres. Aquel viejo ideal de la cultura platónica, de un hombre que estuviese especializado en algo pero que supiese de todo lo demás, prácticamente se ha perdido. Y así hay verdaderos tesoros de la Humanidad, tesoros científicos, artísticos o literarios, que no llegan a mucha gente porque están especializados en otra cosa.

Esta sociedad en la cual vivimos, llamémosla industrial, hablo de los países de Europa, ya dio de sí prácticamente todo lo que puede dar. Tanto es así que está envenenando el ambiente, las aguas, la tierras, porque ya no controla sus máquinas ni sus herramientas. 

No hace falta ser adivino para darse cuenta de qué es lo que va a pasar con el correr de los años. Un joven va a pensar: ¿Por qué voy a estar tantos años estudiando si después voy a ganar lo mismo que un camarero?

Poco a poco vamos a ir derivando hacia una sociedad postmoderna. Hoy el gran problema de muchas empresas en Europa o en Japón es el aumento del stock.  Y llegamos a verdaderas paradojas, como que en un mundo donde hay más de mil millones de personas que se mueren de hambre, se destruyan las cosechas o simplemente no se recojan...

Para quienes hemos estudiado un poco la historia esto no es del todo sorprendente, porque la historia nos demuestra que no es lineal como los positivistas del siglo XIX podían creer, sino que tiene ciclos, meandros, movimientos, que la hacen muy difícil de interpretar y que hacen que los pueblos no tengan una especie de progreso técnico permanente, sino que llegan a un máximo y descienden, y suben y bajan.

Quiero aclarar algo, y es que yo no soy catastrofista, pero lo que hoy llamamos avance es más bien un avance de la técnica, no un avance del hombre. Hace 2.500 años un señor, aquí en Grecia, se alumbraba a la luz de una vela. Hoy, a otros señor equivalente, le basta apretar un interruptor para tener luz. Pero ¿qué es lo que evolucionó? ¿La técnica o el hombre? Esa es una pregunta que nos debemos hacer para poder entender el momento en que vivimos.

Es evidente que la electricidad es superior a una vela o un candil, pero el hombre que era iluminado por una vela y el que es iluminado por una bombilla son iguales. Nos parecen diferentes sólo por la ropa, es la parte superficial, pero en sí el hombre evoluciona muy despacio.

Y aceptada esta lentitud normal de la evolución, tenemos que tomarla no como una maldición divina, sino como una oportunidad de tener experiencias, de gozar de la vida y de aprender.

Proponemos una revisión de lo que hoy tendemos por ciencia,por arte, por política. Creo que hay dos cosas de las cuales debemos despojarnos: el miedo y la vanidad. Debemos despojarnos del miedo y encarar los problemas y las cosas como son, y no como quisiéramos  que fuesen. Además debemos dejar de lado la vanidad de pensar que nosotros somos algo extraordinario, que somos los únicos en la historia que hemos podido llegar a la cumbre de la civilización. 
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Proponemos una revisión, una vuelta a unas bases no contaminadas, porque consideramos que este mundo está muy contaminado. No solamente lo está en el plano físico, sino también en el psicológico, en el mental y espiritual, porque nuestras psiques están sucias de ideas obsesivas, de ideas pornográficas, de debilidades. Los productos de la sociedad industrial han creado una contaminación, incluso física, muy fuerte.

Perdonad el ejemplo tan simple que voy a dar, pero prefiero que nos entendamos. Un señor que estaba arando hace 2000 años, llevaba un buey delante o un burro, ese animal comía hierbas y sus propios excrementos servían para que fuesen ferlizadas las tierras y surgiesen nuevas hierbas, que a su vez comerían otros animales. Entonces había una ecología, había un ciclo natural en donde no había envenenamientos.

Hoy vemos un señor que está arando con un tractor que se mueve con un motor de explosión. A medida, que va avanzando, va consumiendo algo que no podemos reponer, que es gasóleo. El tractor que va quemando combustible, va lanzando por detrás un montón de nubes de humo que van a contaminar el ambiente y van a provocar una serie de ácidos terribles.

Un avión militar de los que vuelan a 40.000 metros de altura está destruyendo la capa protectora de ozono que envuelve a la Tierra.  Si pensamos que el ozono practicamente no se produce en la Naturaleza, salvo cuando hay una descarga de un rayo y en poca cantidad, vamos a ver que es casi irreversible lo que está pasando.

Vamos a suponer que queremos enseñar qué es Política. No es cuestión de hablar ni de derechas ni de izquierdas ni de centro ni de ninguna cosa. Queremos que cada persona sepa de qué está hablando y cuando vote o cuando opine lo haga con ciencia, y no movidos tan sólo por las enormes masas de propaganda que arrebatan la propia voluntad para reemplazarla por las ideas y necesidades que puedan imponernos otros.

Volvemos a las fuentes, a lo que dice Platón: ¿Qué es individuo? ¿Qué es sociedad? ¿Qué es Estado? Individuo sería aquello que se siente como indiviso, que se siente como una unidad y que integra sus partes en un fin trascendente, es aquello que en el hombre concibe la inmortalidad. Es decir, al individuo el tiempo no lo destroza ni lo degrada. El individuo se expresa por medio de la personalidad efímera pero está más allá de ella.

Cuando hablamos de sociedad entenderíamos un conjunto de seres humanos que conviven y comparten experiencias. Según Platón esta sociedad tendría una primera etapa formativa, donde imperarían los egoísmos, donde cada cual trabajaría exclusivamene para sí y no habría cooperación, cuando más, esporádicos intercambios. En una segunda etapa la sociedad se torna adulta y aparecen los grupos profesionales, donde cada grupo pone aquello que es su especialidad al servicio de la comunidad. Así todos se beneficiarían de todos, lo que cada uno de los grupos hace bien sería compartido por el resto de la sociedad. Pero esto se refiere sólo a las cosas materiales, a disponer de buen calzado, de buenos vestidos, de buenas casas.

Platón va más allá, y dice que al igual que hay quienes serían los más hábiles con la aguja o en la construcción, también estarían los que fueran más hábiles en su sentido de justicia. Al aportar éstos su capacidad nacería un nuevo concepto, el de Estado.

El Estado conduciría a la sociedad por medio de un juez que legisle y de un rey que gobierne. El hombre más justo debería ser juez de sí mismo y de todos, y el hombre más fuerte protector de sí mismo y de todos, y el que haya mostrado a lo largo de toda su vida la más acrisolada voluntad y nobleza espiritual se dominaría a sí mismo haría participar a todos de los beneficios que reporta el ser gobernado por un individuo tal.

Entonces vemos que lo fundamental para una nueva cultura, para un nuevo estado de cosas sería el que imperase la justicia, el que cada cual desempeñase dentro del Estado aquello para lo que es más apto, en especial en lo referente a los gobernantes y quienes dirigen los destinos de los demás. Al igual que un profesional, que además de la particular aptitud que tenga para su profesión cursa unos estudios y realiza unas prácticas que le permiten su capacitación, de la misma manera quien quiera ejercer en "la cosa pública" debería sumar a su natural aptitud una formación, que por lo delicada de la empresa se debería realizar desde la niñez.

Entonces, para la formación de una nueva cultura uno de los elementos principales sería volver a las bases y estudiar humildemente qué es Política.

Lo mismo podría pasar con la ciencia. Muchas veces la ciencia no se basa en hechos naturales, sino que amolda los hechos naturales a las teorías. Por ejemplo, la ciencia actual, en cuanto al cosmos y los astros, ha descubierto que más allá de las teorías del Big Bang, tuvo que haber habido una voluntad o algo parecido, algo previo que movió todo y que luego vuelve a mover muchas cosas.

Pero eso es rechazado o se menciona rápidamente y se enseña todo lo demás, porque reconocer que exista eso sería algo así como reconocer que existe Dios. 

Proponemos también ir a las fuentes descontaminadas de unas ciencias que no tengan miedo de Dios, al contrario, porque lo más evidente de todo es Dios. Aunque no lo podamos definir...todos de alguna manera intuimos ese Misterio Primordial.

Además, la ciencia debe estar al servicio de los hombres, no contra los hombres. Si se hubiese dedicado a las investigaciones sobre el cáncer todo el dinero que se ha destinado en los últimos veinte años a armamentos de tipo nuclear, a satélites artificiales... el cáncer estaría dominado. Los mejores cerebros, por una causa u otra, siempre han trabajado para la guerra. 

En el campo artístico queremos vovler a un arte natural, que no exprese lo peor de nosotros, sino lo mejor. Comprendo que un pintor tenga la necesidad de hacer una catarsis, pero no tiene derecho ni tiene utilidad dejar en la tela, digamos, sus angustias y demás lacras internas, para que miles de personas las vean y se alimenten de ellas. Hay que volver a un sentido de generosidad. Si tenemos problemas, vamos a tratar de vencerlos, o vayamos a alguien que nos ayude a solucionarlos. Pero no puede ser que descarguemos sobre las cabezas de todos, en particular sobre la juventud, un arte que muchas veces habla únicamente de la parte más inferior de la persona.

Lo mismo podemos decir dentro del campo de la música. Había que tratar de rescatar una música que, en cierta forma, nos ayude a vivir normalmente, y no que nos degrade. Y sobre todo que no nos ponga en manos de explotadores, que saben que  con esa música están haciendo negocio.


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Quiero terminar hablando de la filosofía. La filosofía no es una parte, es una actitud humana que todos podemos vivir. Todos hemos nacido filósofos, porque el pequeño niño que le pregunta al padre. ¿qué es esto?, ¿qué es aquello?, es naturalmente philo-sophos: él que quiere saber, quiere conocer.

Filosofía no es saberse de memoria todo lo que dijo Séneca o lo que dijo Spinoza. Filosofía no es saber lo que dijeron otros hombres. Filosofía es la actitud de seguir siendo interiormente niños, seguir preguntándonos sobre las cosas. Tal vez ya no preguntemos qué es una puerta, pero tal vez preguntemos qué es el amor, qué es la vida, qué es la muerte, o el porqué de la enfermedad y de la miseria. 

Vale la pena investigar, porque hay una cosa en que todos vamos a coincidir; todos hemos nacido, todos vamos a morir.

Nuestra visión de la muerte, tan funeraria, es muy actual. En la Antigüedad había otros conceptos mucho más naturales. 

Recordad a Sócrates, cuando lo condenan a muerte y le dicen que se puede escapar a Egipto o tomar la cicuta. Él contesta:Sí, yo podría escapar a Egipto, pero ¿y mi conciencia? ¿Y mis conciudadanos atenienses? ¿Qué pensarían de Sócrates? ¿Por qué voy hacer mal a tanta gente pudiendo hacer mal a uno sólo? Traed la cicuta." Esas son actitudes morales que hemos perdido o que son demasiado excepcionales.


Queremos volver a sentir eso maravilloso, queremos volver a tener acceso no sólo a los instintos sino también a las intuiciones, a las grandes ideas que esclarecen los grandes misterios, a las elevadas emociones que forman a los hombres bondadosos; ese es nuestro intento.

Aquí somos todos buscadores de la verdad, aquí nos emparenta una búsqueda, una búsqueda con gran valor, que nos lleva inexorablemente a encontrar algunas respuestas, pero no sólo intelectualmente -porque esas uno las sabe hasta que llega el momento en que la vida nos pone a prueba y ¡zas!, todo se desmonta-, sino un conocimiento sagrado que nos permita vivir lo que sabemos. Eso haría bien a todos los hombres.

Si un cristiano vivese tan sólo los mandamientos, sería un santo. Y si cada uno de los miembros de los partidos políticos viviesen realmente los principios que animan a sus partidos, serían ciudadanos extraordinarios. Y si cada científico trabajase realmente por las ciencias, todo avanzaría mucho mejor. Hace falta combatir la contaminación, pero debemos empezar por combatirla dentro de nosotros mismos. Debemos ser limpios de nuevo y guardar en el corazón la Afrodita de Oro de la juventud eterna.



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fragmentos de HACIA UNA NUEVA CULTURA-1986
JORGE ANGEL LIVRAGA RIZZI

TOMO VI MAGIA, RELIGION Y CIENCIA PARA EL TERCER MILENIO



jueves, 24 de agosto de 2017

La verdad sobre el wahhabismo

La verdad sobre el wahhabismo: los Saud en el DAESH




YOUSSEF HINDIpor Youssef Hindi* – Recientemente los medios de comunicación occidentales han dado un giro radical a propósito del wahhabismo. Hablan abiertamente del mismo, mientras que hasta ahora guardaban silencio acerca de esta doctrina. Esto significa que los EEUU están preparando el soltarse de Arabia Saudita y Qatar. Desde hace meses digo públicamente que Arabia Saudita pronto va a implosionar…

Este texto es una aclaración que se apoya en documentos y hechos históricos sólidos e indiscutibles, lejos de la narración saudita. Me vino impuesto después de que una serie de jóvenes musulmanes, habiendo adquirido una educación religiosa y certezas a través de youtube, me reclamaran pruebas en cuanto a lo que manifesté acerca de la historia y la doctrina wahhabita, de la cual aparentemente ignoran todo, aferrándose a la fábula que les cuentan los wahhabitas, acerca de que Mohamed Ibn Abd al-Wahhab habría revivificado la religión musulmana, y habría sido un fundamentalista que llamó a los musulmanes a regresar al verdadero Islam.

No volveré aquí sobre la alianza fundacional entre Mohamed Ibn Abd al-Wahhab y la tribu de Saud, las diferentes fases de expansión de los wahhabo-saudíes (desde mediados del siglo XVIII hasta el establecimiento del último reino saudita en 1932), las grandes masacres que las acompañaron [1] – que han servido de modelo para el Ejército Libre de Siria (FSA), Al-Nosra (Al Qaeda) y Daesh … – el apoyo que los wahhabo-saudíes recibieron de los británicos, luego de los estadounidenses, combinado con el patrocinio de los petrodólares, a fin de hacer de la nueva doctrina wahhabita la nueva ortodoxia del Islam. Por no hablar de cómo los reformistas del Islam, los discípulos de Muhammad Abdu, incluyendo a Rashid Ridha (el maestro de Hassan al-Banna), previamente promovieron y legitimaron, con el dinero de los Saud, el wahhabismo en los países árabes.

Todo esto lo expliqué en mi libro Occident et Islam – Sources et genèse messianiques du sionisme [Islam y Occidente – Fuentes y orígenes mesiánicos del sionismo], situando en una perspectiva histórica, escatológica y geopolítica, el papel del wahhabismo y del reformismo islámico, cuyo origen es, como he explicado, mesiánico.

LOS SAUD Y EEUU EL PACTO DEL QUINCY


Me limitaré aquí a los inicios del wahhabismo, a su doctrina y a la actitud de los grandes eruditos y muftíes contemporáneos de Mohamed Ibn Abd al-Wahhab, para ofrecer un punto de vista exclusivamente islámico sobre el wahhabismo.

Mohamed Ibn Abd al-Wahhab y su doctrina

Mohamed Ibn Abd al-Wahhab [2] (1703-1792) nació en una familia de eruditos; su padre, Abd al-Wahhab, era un juez respetado de quien aprendió los fundamentos de la teología, pero antes de acabar sus estudios abandonó su tierra natal (el Nayd) para encontrar maestros con los que poder estudiar. Primero visita el Hiyaz (región de La Meca y Medina), y regresa a su casa antes de salir hacia Irak, a Basora (ciudad principalmente chiíta). Después de una estancia de cuatro años, alrededor de 1727 fue expulsado, y regresa al Nayd, en la provincia de Huraymala, donde se encuentra su padre.

Alrededor de 1740 escribió su obra más famosa: El libro de la unicidad divina (de sólo 50 páginas), y decide predicar públicamente, pero su padre se lo impide; más adelante entenderemos por qué. Por otra parte, la tradición contemplaba que el hijo mayor del juez sucediera a éste, sin embargo, el padre de Mohamed Ibn Abd al-Wahhab nombró en su lugar a su hermano menor, Suleimán, que sucedió así a su padre en el cargo de juez. De hecho, Mohamed Ibn Abd al-Wahhab fue repudiado por su padre.

Mohamed Ibn Abd al-Wahhab

Si usted quiere, como Oliver Cromwell (1599-1658) o Ibn Abd al-Wahhab, imponer una nueva ideología para subvertir una religión mayoritaria y bien establecida, debe comenzar por presentarse como un fundamentalista – en el sentido de un retorno a la pureza original -, y al mismo tiempo señalar con el dedo a sus “correligionarios” como una desviación en relación a los fundamentos de la religión de la que usted pretende ser el revivificador y el representante.

Esto es precisamente lo que hizo Ibn Abd al-Wahhab. En su obra, El Libro de la unicidad divina – pobre desde el punto de vista intelectual y teológico – enuncia banalidades relativas a la unicidad divina, dogma fundamental de la fe monoteísta que es familiar a todo musulmán de ayer y de hoy. Pero el propósito del libro de Ibn Abd al-Wahhab no era, como él pretendía, restaurar los fundamentos de la fe que los musulmanes habrían olvidado, sino más bien acusarlos de ser asociacionistas [idólatras], impíos y no creyentes, con el objetivo de imponerles su doctrina.

Acusó abiertamente a los musulmanes de Arabia y de las zonas circundantes de ser paganos, adoradores de los santos y de sus tumbas.

Por ello, en 1740 comenzó a enviar cartas a sus partidarios como a sus enemigos y a los musulmanes en general. Estas cartas, de las que incluyo a continuación un extracto, contienen amenazas veladas así como la sombra de la excomunión (takfir):

“La creencia dominante en la santidad (hace alusión a los santos que los musulmanes veneraban) y cosas semejantes es el asociacionismo. Si usted está convencido, usted debe saber también que los que dicen que haríamos mejor en dejar de acusar a la gente de impiedad y en hacerles la guerra se equivocan. Le aconsejamos solamente conocer y aplicar la religión de Dios y de su Profeta, es decir, si usted pertenece a la comunidad de Muhammad” [3].

En estas pocas líneas, acusa al conjunto de los musulmanes de asociacionismo (shirk) y de impiedad, y los amenaza con hacerles la guerra si no se someten a él.

Sin embargo, el Profeta Muhammad dijo (hadiz muy conocido y auténtico): “Mi comunidad nunca se pondrá de acuerdo sobre un error“.

Por lo tanto, Mohamed Ibn Abd al-Wahhab, según este hadiz, no podría estar en el camino de la Verdad y los musulmanes en el error.

El movimiento hoy llamado takfiri, proviene precisamente de esta doctrina de excomunión erigida por el beduino Ibn Abd al-Wahhab. Takfir significa excomulgar; el movimiento takfiri excomulga a toda persona que no comparta las ideas del wahhabismo, lo que justifica según ellos la ejecución del “impío”. Un arma política tan cruel como eficaz.

Pero el Profeta Muhammad dijo acerca del que dice que un musulmán es un incrédulo: “Cuando un musulmán dice de su hermano que es un incrédulo, uno de los dos lo es necesariamente. Si el hombre es tal y como se le describe, será tratado como tal, si no, la acusación se volverá contra él (quien la pronunció)” [4].

La combinación de estos dos únicos hadices del Profeta bastaría para concluir que Ibn Abd al-Wahhab era un incrédulo. Lo que está en consonancia con las opiniones de todos los eruditos de su tiempo que se pronunciaron sobre su caso (me pondré a ello a continuación).

En una de sus cartas, Ibn Abd al-Wahhab expone su sistema de excomunión y designa a aquellos sobre los que recae la acusación de impiedad. De un modo bastante hábil, pero sin ningún fundamento teológico-jurídico, extiende el ámbito de la excomunión a todos aquellos que no comparten su opinión:

“El que conoce la unicidad divina y no actúa en consecuencia es un infiel, obstinado como el Faraón o Satanás. Y el que declara inocente al culpable de un acto tal, ya se trate de los Antiguos o de los impíos de nuestro tiempo, ¡él mismo es un infiel! Todos ellos son culpables de gran impiedad, es decir, de asociacionismo” [5].

Ibn Abd al-Wahhab incluye en el asociacionismo toda una serie de actos que juzga impíos y no deja ninguna escapatoria al musulman “culpable”, sino la de la excomunión.

Esta nueva doctrina, que no se funda sobre ninguna ciencia islámica, no deja de sorprender a los eruditos contemporáneos de Ibn Abd al-Wahhab.

Mohamed Ibn Abd al-Wahhab excomulgado por los eruditos

Lo que los musulmanes y los partidarios del wahhabismo ignoran hoy es que la totalidad de los grandes eruditos de la época de Ibn Abd al-Wahhab lo desautorizó, no reconociéndole ninguna cualificación teológica y acusándolo de ser un innovador, un extraviado, un hipócrita, un ateo, un taimado, un manipulador y un falso profeta [6].

Estas acusaciones extremadamente graves que venían de los estudiosos y de los muftíes de Arabia, de Irak y de Yemen, se hicieron, en la mayoría de los casos, sin concertación, lo que les da más valor todavía (volveré sobre ello). Todos los eruditos que lo refutaron lo declararon herético, le denegaron el estatus de erudito muytahid (habilitado para interpretar el Corán) y constataron que no dominaba la docena de ciencias religiosas. Los eruditos no se detuvieron allí, refutaron una por una las tesis de Ibn Abd al-Wahhab, demostrando así que es un hereje y un inculto ignorante de los fundamentos mismos de la teología [7].

Comenzaré con el propio hermano de Mohamed Ibn Abd al-Wahhab, Suleimán (que era magistrado en Huraymala), que le escribió lo siguiente en una carta que le dirigió alrededor de 1753 y cuyo título es Los Rayos divinos refutan el wahhabismo (es a Suleimán Ibn Abd al-Wahhab a quien le corresponde la paternidad del neologismo wahhabismo):

“Durante ocho años ninguna persona es musulmán salvo las tierras que te obedecen… ¡Que Dios nos guarde a todos del extravío!” [8].

Suleimán interpela a su hermano y le plantea esta pregunta: “¿Cuál es el número de los pilares del Islam?“. Mohamed respondió “cinco“, a lo que Suleimán replicó:”¿Por qué entonces este sexto pilar sobre la impiedad de los musulmanes?” [9].

Entre 1740 y 1745, al comienzo de la predicación de Mohamed Ibn Abd al-Wahhab, el magistrado y mufti – el mufti tiene una autoridad jurídica, está autorizado a emitir opiniones legales (fatwas) – de Riad, Suleimán Ibn Suhaym (1717 -1767), después de un intercambio epistolar con Ibn Abd al-Wahhab, escribió una carta a los eruditos saudíes:

“Traigo a su conocimiento que un innovador apareció en nuestro país, un ignorante, un extraviado que extravía, sin ciencia, sin piedad; ha cometido fechorías temibles de las que algunas ya se han propagado, y otras todavía se limitan a nuestro país. Quiero informar justamente a los ulemas (los eruditos), herederos de los profetas, para que pongan fin a su extravío y a su ignorancia. Ha destruido las tumbas y ha quemado los libros de oraciones populares; afirma que, si pudiera, destruiría la Piedra Negra de la Kaaba; considera que la gente desde hace seiscientos años está en la ignorancia… Pero ¿de dónde saca este saber? ¿Recibió la revelación? ¿O el diablo le sopló? ¡Os lo ruego! ¡Hacérselo saber a la pobre gente que sedujo mediante artificios, y solucionarlo con urgencia antes de que sea demasiado tarde!” [10].

En la región de Ahsa, un erudito llamado Al-‘Afaleq (muerto en 1751) atacó a Ibn Abd al-Wahhab en una carta titulada Los tradicionalistas se burlan del que pretende renovar la religión. En 1745, el mismo Al-‘Afaleq redacta una respuesta al libro de Ibn Abd al-Wahhab (El libro de la unicidad divina) sobre el que dice:

“La unicidad divina es un credo al respecto del cual la umma (la comunidad musulmana) es unánime (conforme al hadiz del Profeta antes citado), excepto este falso profeta” [11].

Otro estudioso, al-Hudari en un libelo que difunde, escribe:

“Respecto a la refutación del innovador Ibn Abd al-Wahhab, que opera ahora mismo en Najd, persistiendo en su extravío y su obstinación…” [12].

Eso en cuanto a las refutaciones que llegaron de Nayd (región de origen de Ibn Abd al-Wahhab).

Posteriormente, las refutaciones vinieron de eruditos de Hiyaz (región de La Meca y de Medina), empezando por el maestro que tuvo Ibn Abd al-Wahhab durante sus estudios en La Meca, M. Suleimán Ibn al-Kurdi y M. Hayet Ibn al-Sanad, que sospechan de su ateísmo.

Al-Kurdi, en una carta que envió a su antiguo alumno, escribió:

¡Eh! Abd al-Wahhab, te aconsejo que dejes de denigrar a los musulmanes. Si alguien cree en la intercesión y no en Dios, tómate el trabajo de prodigarle buenos consejos; si persevera, acúsalo de impiedad intuiti personae, pero no tienes el derecho de acusar a la gran masa de los musulmanes de la que tú mismo te excluiste (siempre conforme al hadiz del Profeta). ¿No dijo Dios que: “El que siga otro camino que el de los creyentes, le quemaremos en el fuego de la gehena” (IV: 115)? Pero como se suele decir: “el lobo sólo ataca a las ovejas extraviadas” [13].

En 1743, los muftíes de las cuatro escuelas de la ley islámica sunita (Malikita, Shafiíta, Hanafita y Hanbalita) avalan y comentan una refutación contra Ibn Abd al-Wahhab titulada El libro de la prevención del extravío y de la represión de la ignorancia, redactado por un erudito egipcio residente en La Meca llamado al-Tandatawi [14].

Además de Yemen [15], las refutaciones provienen de Irak, donde en 1776, el erudito Ali bin Abdullah as-Suwadi escribe Tabernáculo que ilumina la refutación del wahhabismo. Concluye su carta así, dirigiéndose a Abd al-Wahhab:

“¡Eh! Torpe y demonio obstinado, si comprendiste lo anterior, ¿cómo puedes acusar de impiedad a quien atestigua que no hay más dios que Dios y que Muhammad es su Profeta” [16].

Algunos años después de la muerte de Ibn Abd al-Wahhab (1792), su libro, El libro de la unicidad divina, es leído por un consejo de eruditos en Bagdad, entre los que se encuentra el imán de la mezquita de Bagdad, Abd al -Khattib Affendi al-Rawi. Esto es lo que se desprende del análisis del libro hecho por este consejo:

“Después del examen, el libro comprende cuestiones disparatadas de desigual valor. Su autor es de los que no conocen más que una parte de la sharia [17], en la que no se molestó en profundizar; no tuvo un maestro que lo dirigiera por el camino correcto, lo orientara y del que aprender las ciencias necesarias que guían por el camino correcto” [18].

Los ataques contra la doctrina de Abd al-Wahhab Abd, su “pensamiento”, y contra los wahhabitas que lo sucedieron, son múltiples y vienen de todas partes; esencialmente de eruditos sunitas – los eruditos chiítas lo refutan también, al unísono con los sunitas – aunque los wahhabitas se reclamen sunitas. Es importante recordar que la oposición al wahhabismo – que consagra un odio visceral tanto al sunismo como al chiísmo – fue objeto de consenso entre los eruditos sunitas y chiítas.

Hemos informado aquí de algunas de las muchas réplicas y denuncias de las que la doctrina wahhabita era objeto; refutaciones que proseguirán a través de los siglos hasta nuestros días, como por ejemplo el Jeque de Al-Azhar (el centro intelectual del Islam sunita), Yusri al-Azhari, en 2012 [19].

Cerca de un siglo después de la muerte de Abd al-Wahhab, Ibn Girgis ataca a los wahhabitas en un texto que llama Le plus Dur Jihad (1887-1888), donde expresa la posición musulmana sunita tradicional respecto a la cual los wahhabitas son extraños, es decir, que sólo los cuatro fundadores de las Escuelas de Derecho (Malik, Abu Hanifa, Chafii e Ibn Hanbal), herederos de los profetas, están dotados del ijtihād (esfuerzo de interpretación del Corán del que emanan las normas del derecho) absoluto. Ellos son los únicos dignos de imitación, les recuerda. Pero, añade, “en estos días, los pretendidos eruditos se improvisan en creadores de Escuela, mientras que son los más ignorantes de los hombres, obstinados, corruptos y controvertidos, dementes que merecen el encarcelamiento y el castigo perpetuo” [20].

Concluiremos esta serie de refutaciones con la prueba (si no estaba ya demostrado) de que Ibn Abd al-Wahhab no era un verdadero erudito, sino un impostor. En 1883, Zaini Dahlan (1817-1886), el muftí de la Meca, hace un balance de las respuestas dadas a Ibn Abd al-Wahhab:

“En total, numerosos son los que lo refutaron, de Oriente y de Occidente; pertenecen a las cuatro escuelas, incluyendo la suya, la Hanbalita; le plantearon cuestiones al alcance de principiantes, a las cuales no se halló en situación de responder” [21].

Valor teológico-jurídico de los dictámenes de los muftíes y eruditos sobre el wahhabismo

Acabamos de verlo, hubo consenso (iymá’) entre los eruditos de las cuatro escuelas jurídicas sunitas, de Nayd, de Hiyaz, de Yemen y de Irak, sobre Mohamed Ibn Abd al-Wahhab y su doctrina.

Desde la perspectiva del derecho musulmán, en teoría, existe consenso sobre un caso legal cuando todos los muytahid (eruditos capaces de interpretar el Corán) del mundo musulmán son unánimes [22].

En el caso del wahhabismo, hubo acuerdo entre un número preciso de muytahid; pero precisemos que en aquella época se pronunciaron los eruditos de las regiones que tuvieron conocimiento de la existencia de Abd al-Wahhab y de su secta. En el siglo XIX, los eruditos del Magreb, refutaron a su vez el wahhabismo [23].

No obstante, los ulemas (eruditos) piensan que es imposible tener un consenso real, en la medida en que no podemos conocer a todos los muytahid del planeta, así como sus opiniones sobre todos los casos legales. A partir de ahí, el fundador de la cuarta escuela de derecho musulmán, Ahmad ibn Hanbal (780-855) concluyó que: “El que pretende que hubo consenso miente. Puede ser que los especialistas se hayan contradicho a propósito de la cuestión sin saberlo, y que no lo sepa. Vale más decir: que yo sepa, no hay conflicto de opiniones sobre esta cuestión” [24].

En realidad, lo que se califica como iymá’ (consenso), como las sentencias consensuadas emitidas por los Compañeros del Profeta, es un dictamen concertado entre un grupo de personas presentes en un momento dado, con el saber y la competencia necesarias para juzgar el caso llevado ante ellos [25].

Históricamente, la opinión concertada existió sólo en dos épocas: la de los primeros califas y Compañeros del Profeta (Abu Bakr, Omar, Othman y Ali) y durante algunos califatos omeyas en Andalucía.

Aparte de estos dos períodos, cada muytahid respondía a los casos legales que le eran presentados en su país y en su sociedad [26].

Existen dos tipos de consenso: [27]

• El consenso explícito (al-ijma’ as-Sarih): todos los muytahid de una época dada expresan su acuerdo sobre un dictamen legal de manera explícita.
• El consenso implícito (ali-ijma’ as-soukouti): una parte de los muytahid de una época se expresa sobre un caso legal, mientras que el resto de muytahid no expresa ninguna opinión. Este tiene un valor más bajo, excepto para los eruditos hanafitas, porque según ellos el silencio de un muytahid solicitado no puede expresar sino su acuerdo.

A la vista de los elementos históricos y teológico-jurídicos presentados, los juicios que los estudiosos y muftíes han producido al respecto del wahhabismo, tanto individuales como concertados, son los más sólidos en la historia del Islam en lo que concierne a una secta [28].

Como escribió el antiguo juez de El Cairo, inspector de los tribunales y profesor de la Facultad de Derecho de El Cairo, Abd al-Wahhab Khallaf (1888-1956): “El consenso sobre un dictamen jurídico se convierte en una ley religiosa coercitiva. Si el mismo caso se presenta a los muytahid de épocas posteriores, deben adoptar el juicio pronunciado por sus predecesores y abstenerse de todo nuevo esfuerzo de reflexión sobre susodicho caso. Así, una ley religiosa que resulta de la iymá’ es definitiva, indiscutible y no puede ser contradicha ni revocada” [29].

Esperamos pues que los eruditos contemporáneos tengan el coraje de adoptar el juicio pronunciado por sus predecesores.

09 de diciembre 2015.

[1] Véanse los detalles de las masacres cometidas por los Saud bajo la dirección de Ibn Abd al-Wahhab en: Hamadi Redissi, Le pacte de Nadjd, ou comment l’islam sectaire est devenu l’islam, éditions Seuil, 2007. Su investigación sobre el nacimiento y la expansión del wahhabismo, basado en documentos originales y testimonios de la época, es el más completo y el mejor documentado.

[2] La biografía de Ibn Abd al-Wahhab en: Hamadi Redissi, op. cit.

[3] Les Lettres personnelles de M. Ibn Abd al-Wahhab, Publications de l’Université de l’imam M. Ibn Saoud, Ryiad, s.d. (n°29), reportadas por Hamadi Redissi, op. cit., p. 86.

[4] Según Ibn Umar, referido por Bukhari y Muslim, citado particularmente por Muhammad Nasir Ad-Din Al-Albani (que es uno de los principales referentes de los wahhabitas contemporáneos) en su libro El Jardín de los Virtuosos (Riyad As-Salihin) Capítulo 15: La prohibición de decir de su hermano que es un incrédulo.

[5] Cartas 26, en Ibn Ghannam, p. 250 y 439 a 440, citado por Hamadi Redissi, op. cit., p. 127.

[6] Hamadi Redissi, op. cit., p. 136.

[7] Hamadi Redissi, op. cit., pp. 131-132.

[8] Carta publicada en Bombay en 1889; una segunda edición data de 1923 y otra de 1987 en El Cairo. Citado por Hamadi Redissi, op. cit., p. 98.

[9] Citado por Hamadi Redissi, op. cit., p. 248.

[10] Citado por Hamadi Redissi, op. cit., p. 99.

[11] Citado por Hamadi Redissi, op. cit., p. 100.

[12] Citado por Hamadi Redissi, op. cit., p. 100.

[13] Citado por Hamadi Redissi, op. cit., p. 101.

[14] Véase: Hamadi Redissi, op. cit., p. 101.

[15] Véanse las refutaciones yemeníes del wahhabismo en: Hamadi Redissi, Le pacte de Nadjd, pp. 105-108.

[16] Manuscrito 2156, Biblioteca Real de Berlín. Citado por Hamadi Redissi, op. cit., p. 107.

[17] La ​​Sharia no es, como nos gusta repetir en Occidente, la ley islámica reducida a los castigos corporales. Sharia significa el camino; etimológicamente, esta palabra designaba la fuente de agua donde bebían los animales en el desierto, y por extensión, se llamaba así al camino que conduce a la fuente de agua. La sharia es pues la vía que emprende el creyente para acceder a Dios, que es la fuente (siendo el agua la fuente de toda vida). La ley islámica constituye los límites de la vía (Sharia), límites sin los cuales no puede guiarse ni distinguirse la vía correcta del camino tortuoso. Toda ruta, por definición, tiene límites.

[18] Citado por Hamadi Redissi, op. cit., pp. 88-89.

[19] Véase la prédica dada en 2012 por Yusri al-Azhari, durante la cual refutó el wahhabismo: https://www.youtube.com/watch?v=0zKEK-T9bAM

[20] Citado por Hamadi Redissi, op. cit., pp. 108-109.

[21] Zaini Dahlan en su Durar (Les Perles, escrito en 1883). Citado por Hamadi Redissi, op. cit., p. 97.

[22] Véase :. Abd al-Wahhab Khallaf, ‘Ilm ousoûl al-fiqh (Los fundamentos del derecho musulmán), 1942, reeditado en 1997 y 2008, Ed. Al-Qalam, p. 68. Abd al-Wahhab Khallaf (1988-56) fue juez cercano a los tribunales de Egipto, director de mezquitas del Ministerio de fundaciones religiosas, inspector de los tribunales y profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de El Cairo.

[23] Hamadi Redissi y Asma Nouira, Réfutations maghrébines du wahhabisme au XIXe siècle, Ed. Dar al-Tali’a, Beyrouth, 2008.

[24] Abd al-Wahhab Khallaf, Les fondements du droit musulman, p. 72.

[25] Abd al-Wahhab Khallaf, op. cit., p. 73.

[26] Abd al-Wahhab Khallaf, op. cit., p. 74.

[27] Ver los detalles en: Abd al-Wahhab Khallaf, op. cit., pp. 67-75.

[28] Véase la opinión de Ibn Rushd (1126-1198), el gran jurista del siglo XII, sobre el origen y la naturaleza del sectarismo en su obra El discurso decisivo (fasl al-maqal).

[29] Abd al-Wahhab Khallaf, op. cit., p. 69.

* Youssef Hindi es escritor e historiador de la escatología mesiánica. Es el autor de “Occident et Islam – Sources et genèse messianiques du sionisme. De l’Europe médiévale au Choc des civilisations” (ediciones Sigest), en el que revela los orígenes místicos, hasta ahora desconocidos, del sionismo y de la doctrina estratégica del Choque de civilizaciones.

(Traducción de Página Transversal)

Fuente: Arrêt sur info.

Recogido de:
https://paginatransversal.wordpress.com/2016/01/11/la-verdad-sobre-el-wahhabismo-los-saud-en-el-daesh/

Estado Islámico contra el Corán: las pruebas de que no tiene nada que ver con el islam


El Estado Islámico hace "corta y pega" con los textos sagrados.


El Estado Islámico hace "corta y pega" con los textos sagrados. Dan Kitwood Getty


Estado Islámico contra el Corán: las pruebas de que no tiene nada que ver con el islam

El Estado Islámico dice actuar en nombre de Dios cuando en realidad contradice los textos sagrados en su propio beneficio.

14 diciembre, 2015 03:02

María Torrens Tillack  @maria_torrens

“Son los primeros que no siguen los preceptos; entre otras cosas, las muertes”, reprocha Javier Rosón, analista del islam en Europa de Casa Árabe. Sin embargo, los terroristas del grupo 'Estado Islámico' (EI) invocan el nombre de Dios al cometer atentados y pretenden erigirse como principales valedores del islam. Por culpa de ello, comunidades musulmanas de todo el mundo se ven obligadas a recordar que no los representan.

Un repaso de las actuaciones que caracterizan a estos terroristas contrapuesto con lo que predica el Corán de la mano de los expertos sirve para comprobar que son la versión opuesta de lo que afirman defender. En caso de duda ante las palabras de Dios en el libro sagrado del islam, los estudiosos recurren a la Sunna (tradición y enseñanza del profeta musulmán Mahoma o Mohammed) como interpretación práctica del islam.

Así, “el Corán tiene una ciencia aprobada mundialmente por todos los científicos. Lo que los terroristas hacen es un corta y pega al gusto”, lamenta Abdelaziz Hammaoui, uno de los mayores estudiosos del islam en España: imán, teólogo musulmán, profesor de la Cátedra de las Tres Religiones en la Universidad de Valencia y presidente del Centro Cultural Islámico de Valencia.

Otro referente en España es Mounir Benjelloun, presidente de la Comisión Islámica de España y de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas: “Someter el islam a interpretaciones literales del Corán, sería injusto y equivocado. Estos terroristas no tienen nada que ver. Son grupos organizados que trafican con drogas y armas cuyo fin es perjudicar la imagen del musulmán. Nadie de los musulmanes cree en eso”.


Matar

“El islam es una religión de paz. Lo primero y principal es no matar a otro”, subraya Javier Rosón. Ni siquiera ser ultraconservadores implica estar a favor del conflicto armado. Los tablighi, una destacada rama musulmana de Asia que tiene más de 80 millones de seguidores y con cierta representación en Barcelona (llevan barbas largas y visten de blanco con chilaba, detalla Rosón) “están en contra de cualquier acción armada”.

Otro ejemplo se encuentra en Alemania. El país con más 'yihadistas' de la Unión Europea tiene una población de 40.000 salafistas, rama extremista del islam a la que se adhieren numerosos terroristas, y sin embargo menos de 8.000 de ellos apoyan o promueven la violencia, según explicó en un reciente foro sobre terrorismo global en Madrid Daniel Heinke, experto en seguridad y director de la Oficina de Planificación de Políticas y Asuntos Especiales en Bremen.

Dolors Bramon, profesora emérita de la Universidad de Barcelona experta en el islam, prefiere no hablar de yihadistas precisamente para evitar la confusión extendida de identificar “yihad” con “guerra santa”. Ella prefiere hablar meramente de terroristas, asesinos y “malos musulmanes”, pues yihad significa principalmente realizar un esfuerzo espiritual y su sentido bélico se produjo en un contexto histórico específico, como ya publicó EL ESPAÑOL. En ello incide también Hammaoui.

Por otra parte, la mayoría de las víctimas del EI son musulmanas, a quienes el Corán prohíbe explícitamente matar:

“Un creyente no puede matar a otro creyente, a menos que sea por error. Quien mate a un creyente premeditadamente, tendrá la Jehenna [condena al fuego del Infierno] como retribución eternamente”. (Corán 4:94/ 92-95/93).

La explicación es que para los terroristas, el resto de musulmanes que no siguen sus reglas son apóstatas, explica Hammaoui. Aun así, este estudioso del islam subraya que el Corán no sólo prohíbe explícitamente matar a creyentes, sino a cualquier ser humano:

"Por esta razón, decretamos para los hijos de Israel que quien matara a un ser humano -no siendo [como castigo] por asesinato o por sembrar la corrupción en la tierra- sería como si hubiera matado a toda la humanidad; y, quien salvara una vida, sería como si hubiera salvado las vidas de toda la humanidad". (Sura 5, Verso 32)

Las excepciones en las que el Corán sí justifica matar a otra persona se resumen en una motivación por defensa propia. Se producen en el contexto histórico bélico en los inicios del islam y hoy sólo podrían ser aplicables si lo ordenase una autoridad estatal, coinciden todos los expertos consultados. Por cuestiones como ésta, al grupo terrorista que mató a 130 personas en París le interesa autodenominarse “Estado Islámico” (Daesh es su acrónimo árabe).

“Combatid en el camino de Dios a quienes os combaten, pero no seáis vosotros los primeros. Dios no ama a los agresores”. (Corán 2:186/190);

“Se permite que combatan a quienes han sido atacados porque han sido víctimas de una injusticia (…), de la expulsión de sus hogares, sólo por haber dicho: 'Nuestro Señor es Dios'”. (Corán 22:40).

Hammaoui explica que esta última cita se refiere a una ocasión en la que “un grupo de personas, los primeros seguidores del profeta, fueron expulsados de La Meca y ejercieron su derecho legítimo a la defensa (…). La lucha no es por motivos religiosos”.

¿Por qué no queréis combatir por Dios y por los oprimidos -hombres, mujeres y niños- que dicen: ¡Señor, sácanos de esta ciudad de impíos habitantes! ¡Danos un amigo designado por Ti!'?” (Corán 4:77/75).

Esta motivación Hammaoui la interpreta precisamente como la lucha contra el terrorismo, que ataca a civiles: “El Corán recrimina a los musulmanes de la época por qué no luchan contra este grupo que está creando el terror. La defensa de la seguridad y de los bienes no estaban en manos de un Estado ni del ejército, era una obligación individual. Por lo tanto estos textos hoy no tienen uso”.

A pesar de estos versículos que llaman explícitamente a la defensa armada, Bramon subraya en su artículo Los fundamentos del poder en el islam (revista Awraq, nº 9) que “los grupos islamistas que han surgido en estos últimos tiempos y que protagonizan acciones terroristas no están practicando ningún tipo de jihad [la autora considera más apropiada la transcripción con j]”.

El asesinato es uno de los mayores pecados para los musulmanes, resalta Hammaoui. Tanto es así que la Sunna dice que "Dios puede perdonar todos los pecados excepto la idolatría y el asesinato".

Para despejar dudas sobre la enseñanza del Corán, además de a la Sunna, también se puede recurrir a otros estudiosos históricos que aún hoy el islam considera vigentes y referentes. Bramon cita a Averroes, un filósofo y jurista andalusí del siglo XII. Él estableció una larga lista de todas las personas a las que no se debe matar: ancianos, mujeres, niños, enfermos psíquicos o crónicos, ciegos, campesinos, comerciantes, mercaderes, criados o esclavos… en definitiva, lo que en la época moderna se definiría básicamente como “población civil”, con especial atención a los más débiles.

Resulta igualmente relevante que Averroes prohibiera destruir edificios y las armas envenenadas, lo que ahora serían las armas químicas, de cuyo uso por parte del EI en Siria e Irak existen claros indicios.

Suicidio

“Está totalmente prohibido. El Corán dice 'no os matéis a vosotros mismos', que como dice el imán de la mezquita de París, puede entenderse [por tres vertientes]: no os matéis suicidándoos, no os matéis musulmanes contra musulmanes, o humanos contra humanos”, indica Bramon a EL ESPAÑOL.

¿Por qué entonces esa costumbre de hacerse estallar con un cinturón de explosivos o matarse de otras formas al cometer un atentado? Un teólogo de referencia para los musulmanes a nivel mundial y actual presidente de la junta mundial de ulemas (doctores en leyes islámicas), Yusuf al Qaradawi, legitimó en el contexto de la primera intifada los ataques suicidas de Hamás contra Israel. Este egipcio exiliado actualmente en Catar consideraba a los kamikazes mártires sin recursos a los que el único arma para combatir a una fuerza invasora era el suicidio.

El suicidio es un pecado mayor en el islam.

El suicidio es un pecado mayor en el islam. Three Lions Getty


Hammaoui reconoce sin problema que al Qaradawi publicó esta polémica fetua (norma jurídica establecida por una persona considerada autoridad pública) y considera que se equivocó con ella. Asegura que muchos musulmanes lo criticaron por ello y Al Qaradawi convocó un debate entre religiosos al respecto.

“El suicidio es un pecado mayor en el islam. Considera que la vida no nos pertenece a nosotros, que es un don de Dios. En el mundo musulmán no tenemos autoridad religiosa infalible y cuando se equivoca, decimos que se equivoca. Él es un hombre normal, no el profeta”, señala Hammaoui. Aunque matiza que quien hoy se considera líder de la rama moderada del islam se refería al conflicto palestino-israelí, en el que sí entiende que pueda resultar legítimo luchar contra un poder que considera invasor (hay resoluciones de la ONU que establecen límites territoriales que Israel no respeta), aunque no por medio del suicidio.

Para Benjelloun, este ulema es un “símbolo del islam moderado, que llama a la convivencia entre religiones”. Y añade: “Él es el objetivo número uno de este grupo terrorista. Es uno de los estudiosos del islam más moderados, se ha enfrentado de una forma directa a los terroristas”.

En cuanto al suicidio, lejos de la creencia de los kamikazes de que así se ganarán el paraíso, Mahoma dice en la Sunna: "Quien se suicida, caerá directamente en el infierno".

Saña con las víctimas

En el Corán aparece 114 veces “en nombre de Dios clemente y misericordioso”, comenta Bramon. Por lo que no pueden actuar en su nombre al matar.

“Alahu akbar” (Dios es grande) es la frase que entonan repetidamente los terroristas con su interpretación fanática del islam antes de cometer un atentado. Sus ataques, degüellos y demás torturas suponen el extremo opuesto a la clemencia y misericordia que, según Bramon, predica el libro sagrado del islam.

La Sunna también ordena no perseguir a quien huye, no atacar de noche… “Si ellos optan por la paz, debes aceptarlo”, dice el Corán, según Hammaoui.

“Lo que hacen ellos [los terroristas] también es basarse en libros antiguos de jurisprudencia, como los de la época de las cruzadas, de guerras, invasión y muchas barbaridades”, admite el teólogo musulmán. “Si coges un libro escrito por un sabio musulmán de esa época, encuentras mensajes duros, hacia 'el infiel', lo que hoy llamamos Occidente, etcétera. Una época en la que no existían las leyes internacionales y trasladan esas fetuas [equivocadamente] a nuestro contexto”.

Maltrato de los rehenes

Por otra parte, la profesora indica que los musulmanes deben tratar y alimentar a los rehenes tan bien como a sí mismos. Si bien es cierto que las traducciones del libro sagrado a este respecto ya reflejan distintas interpretaciones en un solo versículo (Corán 8: 67): desde “no responde a un profeta tener cautivos [de guerra] antes de infligir una masacre (sobre los enemigos de Dios)” a “el Profeta no debe tomar ningún cautivo para reforzar su posición sobre la tierra”, según corpus.quran.com.

Para entender el Corán, es necesario recopilar todos los textos sobre el mismo tema, ordenarlos cronológicamente (porque lo más reciente anula lo anterior) y si no se acierta a entender lo que dice el libro sagrado musulmán, se recurre a la aplicación práctica que le dio el profeta, reflejada en la Sunna, recuerda Hammaoui.

En realidad, el Corán establece la libertad de culto.

En realidad, el Corán establece la libertad de culto. Dan Kitwood Getty


“Cuando [los musulmanes] tuvieron su primer conflicto bélico, se quedaron con unos rehenes y no sabían cómo actuar. Las propuestas de los miembros de la comunidad, que venían de tribus, se diferenciaban, proponían castigo, o compensación económica… al final lo que el profeta aprobó y fue la norma firme, fue que el castigo era que cada uno de los rehenes tenía que enseñar a los miembros de la comunidad musulmana a leer y escribir. Y ellos les tenían que dar de comer igual que a ellos”, ejemplifica.

Los rehenes se consideran merecedores de limosna y buen trato, porque a pesar de ser el enemigo, están desvalidos. El profeta Mohammed en la Sunna también manda no mutilar.

Venta de petróleo y obras de arte

El Estado Islámico domina varios pozos petrolíferos y no sólo ha destruido joyas artísticas en Palmira (Siria) o Nínive (Irak), sino que comercializan con unos y otros en el mercado negro. Ello sin contar el tráfico de órganos también denunciado por ciudadanos sirios y expertos como Bramon. “No es halal (lo lícito o permitido según el islam) lo que comercializan”, apunta Rosón. Y es que varios pasajes en el Corán prohíben la corrupción y el robo.

“Un musulmán corriente sabe que una de las cosas mínimas que un musulmán debe practicar es ganarse su sustento de forma halal. No puede entrar nada en su bolsillo salvo de forma ética, nada de robos, engaños, mentiras. Si yo no cumplo con mis horas de trabajo, el dinero que me estoy llevando es ilícito”, detalla Hammaoui.

“En general se pinta a esta gente como radicales, exageradamente aplicados en religión y por otro lado como traficantes de petróleo, droga… es totalmente incoherente que una persona sea practicante del islam y no cumpla con esto. A esta gente no le importa la religión, sino que simplemente la usan para sus intereses”, incide.

El Instituto Halal de España, que vela por los productos y servicios halal para la comunidad musulmana en el país, destaca los siguientes pasajes del Corán en su página web:

"¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! No os arrebatéis los bienes injustamente unos a otros -ni siquiera mediante transacciones basadas en acuerdo mutuo- y no os destruyáis unos a otros: pues, ciertamente, Dios es en verdad un dispensador de gracia para vosotros". (Corán, Azora Las Mujeres, 4:29)

"¡Dad [siempre] la medida justa, y no seáis de los que causan pérdidas [a otros, injustamente]; y [en todos vuestros tratos] pesad con una balanza fiel, y no despojéis a la gente de lo que es justamente suyo; y no obréis mal en la tierra sembrado la corrupción, sino sed conscientes de Aquel que os creó, como [creó] a las innumerables generaciones pasadas!" (Corán, Azora Los Poetas 26:181-184)

Bramon explica que el EI destruye obras anteriores al islam, porque “tienen ambición territorial, no quieren fronteras. Si destruyes Palmira, le borras al sirio su pasado o si destruyes Nínive, a los iraquíes. [Así] no tienen pasado anterior al islam al que remitirse”.

Coacción religiosa

Los terroristas pretenden imponer su radical forma de entender el islam, pero en realidad el Corán establece la libertad de culto y respeta la multiplicidad de religiones y culturas, indica Rosón.

“No puede haber coacción en cuestiones de religión”. (Corán 2:256)

“Si tu Señor hubiera querido, todos los habitantes de la tierra, absolutamente todos, habrían creído. ¿Y tú forzarás a los hombres para que sean creyentes?” (Corán 10:99-100).

"Quien mata a un no musulmán con quien mantenemos un pacto [de convivencia o paz], no llegaría a oler el olor del paraíso, ni de lejos", dice Mohammed en la Sunna. “Se refiere a los no musulmanes que habitan en tierras musulmanas y a los que viven en comunidades con quienes se mantenía en su época acuerdos de paz, o lo que es lo mismo hoy, los acuerdos internacionales entre países”, indica Hammaoui.

“Estos grupos terroristas -Daesh es quizá el más salvaje- a la hora de seleccionar a sus seguidores van al perfil de la persona joven con pocos o nulos conocimientos de esta religión. Si yo copio y pego textos del Corán sin interpretarlos y se lo doy a chicos jóvenes con problemas sociales, pobreza, sin formación en la ciencia del Corán y les alimento con fuerte odio y venganza... Grupos como estos carecen de referentes intelectuales y bibliografías para su ideología. Tienen un mensaje que juega a manipular emociones”, lamenta el teólogo musulmán.

Benjelloun, de la Comisión Islámica de España, recalca: “Esas personas en Francia [autoras de los atentados del 13-N] no han ido a ninguna mezquita y de la noche a la mañana están luchando por Alá... Es injustificable. No lo hacen en el nombre del islam”.



Recogido de: EL ESPAÑOL
http://www.elespanol.com/mundo/20151211/85991460_0.html
María Torrens Tillack  @maria_torrens

martes, 22 de agosto de 2017

La sombra del arquetipo Apolo

"Cuando en nombre de ideologías totalitarias 
o de sentirse defensores del "eje del bien"
se condena a millones de hombres a campos de concentración,
a Goulags, revoluciones culturales u otras "bombas atómicas" 
lanzadas sobre poblaciones civiles, 
asistimos a la sombra del justiciero gobernante Apolo 
que confunde su parte de la visión con la verdad absoluta.
Estas reacciones irracionales y primitivas
se deben al desarrollo hipertrofiado de la razón 
que deja en la sombra, -o sea, en la inmadurez- su esfera afectiva..."


Laura Winckler-fragmento :Dioses interiores
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domingo, 6 de agosto de 2017

¿Hacia dónde vamos?


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«Sé valiente para la Verdad y para la Fraternidad, 
y Nosotros estaremos contigo a través de las edades.»

K.H.

La cita de A. Huxley que encabeza nuestra reflexión nos invita a pensar nuevamente en la realidad y consecuencias de los sistemas de gobierno actuales, ya sean que se proclamen democracia o que demuestren que son dictaduras o tiranías. Al fin y al cabo, como decía Platón, todos ellos acaban en tiranía de uno o de muchos, le llamemos al sistema capitalismo o marxismo son las dos caras de una misma moneda: el materialismo ateo. 

Me resultó muy acertado aquello que escuché alguna vez, de que no son los sistemas los que nos darán la solución a nuestros problemas, sino los hombres que conforman los gobiernos y el pueblo. Según sean ellos así será el resultado, inexorablemente. Cualquier sistema por más óptimo que parezca, en manos de hombres egoístas, ambiciosos, sin ética, ni ejemplaridad, nos llevará a la ruina moral y fisica. Ya sean capitalistas o marxistas...de derechas o izquierdas...  peor si son ateos y materialistas. 

Por qué, pues muy sencillo, toda causa dará su resultado correspondiente, y cuando no hay ética en las personas y con más exigencia en los que asumen la responsabilidad de dirigir el "barco" en que vamos, los actos, las decisiones tomadas, las leyes implantadas serán erróneas, equivocadas o perjudiciales para las personas y la marcha de la nave. Hace falta que no sólo sean virtuosos, ejemplares, sino que sean sabios, para elegir lo bueno, lo justo, lo verdadero. Sólo aquellos que son ejemplares por sus virtudes o sabiduría, tienen el derecho y el deber de asumir la responsabilidad del gobierno y de impartir justicia. Lo demás es...lo que tenemos a la vista y todos en algún grado soportamos, mientras ellos se enriquecen, nosotros nos empobrecemos a todo nivel, cada día más y por generaciones. 
La imagen puede contener: cielo, nubes, océano, exterior, agua y naturaleza
Si queremos arribar a un mundo nuevo y mejor, lo que más necesitamos, especialmente en los que asumen la dirección  del conjunto, es una ética profunda que les conceda el derecho y un conocimiento profundo sobre la naturaleza humana, la relación del hombre con el cosmos y la naturaleza, las leyes divinas que nos rigen, la trascendencia de la existencia terrenal... en suma conocimientos espirituales, no sólo materiales, que capacitan para asumir las responsabilidades de dirigir la marcha en la dirección correcta, hacia arriba y hacia adelante. Favoreciendo la evolución espiritual individual y colectiva, así como una convivencia fraternal, basada en el respeto, la libertad y la responsabilidad de nuestras acciones, emociones y pensamientos. La educación y el eclecticimo deben ser la piedra fundamental, los sabios de todos los tiempos la fuente de la que beber diariamente, alimentando y fortaleciendo nuestro ser interior, sin sectarismos ni fanatismos, asumiendo que cada uno tiene su nivel de evolución y percepción diferente. Trabajando para que todos puedan ir acercándose a su ritmo a la Sabiduría o la Luz. Lo importante es la práctica de valores humanos y el desarrollo de virtudes como la bondad, la generosidad, el valor, el amor, la alegría, la verdad, que activan y desarrollan la vida del alma y otorgan Salud integral. Despertando el individuo, lo indiviso, el ser interior. Entonces las almas naturalmente serán conscientes, responsables, generosas, respetuosas, libres, valientes, alegres, sinceras, nobles, inteligentes... puesto que participarán de los atributos de su alma inmortal despierta.

En los tiempos que corren el mundo en general es superficial, el conocimiento únicamente material y el consumo es el eje de la vida que contamina sin tener en cuenta las consecuencias. Tenemos materialismo a todos los niveles y un conocimiento de la historia manipulado, recortado, deformado por los que han ganado y quieren mantener su poder a toda costa, mucha falsedad, mentiras, genocidios de todos los colores, ayer y hoy. Contaminación física, psíquica y mental. Degeneración en la mayoría y vicios galopantes fortalecidos y alimentados diariamente por los medios, especialmente la TV, cine, etc. con clara intención por lo masivo de envilecer y corromper las conductas, de oscurecer las conciencias o mantenerlas en los submundos...

Existirá algún pueblo que se libre de la contaminación a todo nivel? La sociedad está enferma, manipulada, y dirigida hacia el caos. Realmente saben hacia donde vamos, es por ignorancia que todo se confunde o están dirigidos sutilmente por fuerzas oscuras que sí tienen claro lo que desean conseguir, la involución de la especie, la pérdida de almas, la destrucción...Es todo producto del karma colectivo generado a lo largo de los siglos ? 

A veces parece que los que dan la cara, no los verdaderos amos de la caverna, son unos ingenuos manipulados por simple ignorancia espiritual. Sea como sea, las fuerzas que hay detrás no nos llevan por buen camino, al contrario, de seguir así vamos al abismo. Seremos capaces de verlo y cambiar de rumbo? Aquellos que laboran por el bien de la humanidad en lo visible e invisible que incansables nos inspiran, guían y conducen hacia la Luz, nos llevan advirtiendo desde hace muchos años del peligro que corremos. 

De nosotros depende el futuro. Cada uno debe ocuparse de lo que depende de él,  pues se trata de trabajar para la regeneración de la humanidad, no al contrario como se hace actualmente. Recordando que después de la noche llega el amanecer y volveremos a comenzar con renovadas fuerzas. No olvidemos...

"Las virtudes conducen a la liberación, 
los vicios a la esclavitud" 
Bhagavad Guita

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Al recorrer tu propio y espinoso sendero, 
te digo nuevamente, valor y esperanza.»

K.H.



D.V.-Nefertum-6/8/2017
La odisea del alma (fragmento)