jueves, 19 de noviembre de 2015

¿Por qué la guerra?




¿Es la guerra tan sólo propia de los hombres? No; también en la naturaleza hay guerra. Ante todo, veremos que, contrariamente a lo que muchas veces se pretende, los hombres hemos inventado bastante poco. Más bien hemos recreado una serie de situaciones y adaptado una serie de elementos naturales. Es decir que la guerra como enfrentamiento de enemigos existe ya en la naturaleza, no es un invento humano. El universo entero está en una especie de guerra, nuestro corazón mismo está en una eterna oposición para seguir funcionando. Las distintas galaxias, los planetas, los satélites, se sienten a su vez atraídos y rechazados y muchas veces chocan entre sí. Hay lluvias de aerolitos que caen por todas partes, cruzan el cosmos; hay nubes de hielo y de partículas que se incrustan en los diferentes astros. Y aun en la parte biológica, si estudiamos una simple célula, vamos a ver de qué manera están en puja sus elementos, cada uno pretende prevalecer y triunfar.

Nosotros mismos estamos relativamente sanos porque tenemos defensas en nuestro cuerpo; sin embargo, somos constantemente agredidos por toda serie de microbios que tratan de que nos enfermamos y muramos. Pero hay un ejército preparado de glóbulos blancos y otros elementos que están impidiendo que eso ocurra. Nuestra salud, sufre altibajos que no son más que una parte de guerra entre los leucocitos y esa fauna microbiana. Es decir, "el parte de guerra" comunica quién está bombardeando en un lugar o en otro, donde están las avanzadillas, quién retrocede, quién avanza, etc.

En todas partes donde fijemos nuestra vista, en todo lugar donde pongamos nuestra atención, encontraremos ese juego de oposiciones, esas distintas formas de guerra.

Por todo ello, antes de condenar la guerra de una manera infantil, tenemos que poder percibir que a lo largo de toda la historia ha existido esta guerra, así como también se refleja en toda la naturaleza.




Considero que para poder vencer esa catastrófica tendencia hacia la guerra que tenemos todos, lo primero es entender el fenómeno, pero entenderlo a cara desnuda, en su realidad, no como nosotros querríamos que fuese el fenómeno, sino entenderlo tal cual es. Veámoslo con un ejemplo. Si dos partes de hidrógeno y una de oxígeno forman agua, amigos míos, es inútil que debatamos sobre este fenómeno...  Por eso os digo que para ver la realidad tal cual es, tenemos que conocer la naturaleza y darnos cuenta de que realmente existe un latido continuo en ella, una suerte de lucha y relación entre lo masculino y lo femenino, entre lo duro y lo blando, entre el fuego y el aire, entre el aire y el agua, entre el agua y la tierra... Todo es el resultado de tremendas fuerzas en equilibrio relativo.

Y entonces, ¿cuál es la solución? ¿Qué podemos hacer? ¿De qué manera podemos zafarnos de este laberinto? Hay un elemento natural en nosotros y otro psicológico que querría poder diferenciar un poco. Hemos mencionado un elemento natural del cual no nos podemos evadir de ninguna manera, tampoco se trata de evadirlo, y también hay un elemento psíquico que debemos enfrentar. ¿ Por qué hablamos tanto de la guerra? ¿Es la muerte el fin de todas las cosas? ¿ Es que acaso el sufrimiento se da tan sólo en la guerra o se da también en la paz?

Sabéis que todas las filosofías esotéricas antiguas afirman que el hombre reencarna; o sea que el hombre muere, pero que después de estar un tiempo en los planos sutiles, después de un tiempo de "higiene", como diría Platón, vuelve nuevamente a la tierra a reencarnar otra vez. Es decir que, en cierto modo, la muerte no existe, somos inmortales.

¿Qué es la guerra¿ ¿Qué es la paz? Simples instrumentos para la evolución humana que, desgraciadamente, han sido bastardeados por los intereses creados, por los intereses económicos, los temores psicológicos, etc. Pero hay algo peor que morir en una guerra: vivir vergonzosamente. Pienso que hemos perdido algo muy valioso, muy extraordinario: el sentido del honor.

Si los hombres llegan al fondo de sí mismos, si se reencuentran otra vez con su honor, con su naturaleza espiritual profunda, entonces, damas y caballeros, el miedo desaparece. Entendemos que la guerra, el combate, la enfermedad, los terremotos, no son más que circunstancias de la naturaleza que no afectan al alma profunda.

Pero.¡cuidado! Eso no nos tiene que volver secos ante el dolor de los demás. Tenemos que ser hábiles para poder ayudar a los que sufren. No basta con la buena voluntad, tenemos que ser eficaces. Sumando buena voluntad y eficacia hacemos un real acto místico, entonces sí, podemos vivir un poco más en paz, no solamente con los demás, sino con nosotros mismos.

La primera paz no comienza en la ONU, la primera paz comienza en el corazón del hombre. El hombre que está en paz consigo mismo es el que no teme ni a Dios ni al diablo, porque sabe que todo está dentro del gran Dios, del buen Dios que nos acoge a todos. El hombre que sabe que no muere con su cuerpo, como tampoco muere cuando se le van cayendo los cabellos; el que sabe que está mucho más allá de todo eso, el que ha vuelto a reconocer qué es el honor, ese hombre tiene paz. Porque el honor, más que otra cosa, es estar en paz con nosotros mismos.


Lo que necesitamos para superar este problema de la guerra es una moral profunda que surja de nuestros corazones. No una moral que nos dicten de fuera hacia dentro, no que nos la impongan como si fuésemos esclavos. Necesitamos una moral propia, una moral que se eleve de cada uno de nosotros.

Necesitamos convertirnos en antorchas. Sé que somos débiles; todos somos débiles, estamos crucificados aquí en esta cruz de carne; tenemos problemas económicos, psicológicos y espirituales... Cada uno de nosotros puede ser como una antorcha que arda en medio de la noche. Lo que importa es seguir marchando de la mejor manera, hacer el menor daño posible, reencontrarse a sí mismo, sentir que Dios está en cada uno de nosotros, tener una firme creencia en nuestra alma inmortal, sentir que los que están a nuestro lado son hermanos, cultivar el arte, la ciencia, incluso las buenas costumbres, la amabilidad, la cortesía, tener fuerza como para poder decir lo que sentimos y ser realmente libres.

La libertad es algo que se tiene dentro y que se vive o no se vive. Y si se vive realmente la libertad - hablo de libertad, no de libertinaje-, entonces estamos más allá de la guerra y de la paz, de la noche y del día... y venga lo que venga, estaremos nosotros, que somos damas y caballeros.




fragmentos de la conferencia ¿Por qué la guerra?
1980 Madrid
Jorge Angel Livraga Rizzi

domingo, 15 de noviembre de 2015

Sobre el cáncer del alma: el odio




"Ama a tu amigo, ama a tu enemigo, 
ni el uno dejará de serlo, ni tampoco el otro, 
pero evita el odio, ese engañoso cáncer del alma. " 

Jorge Ángel Livraga Rizzi



“Cuando nuestro odio es demasiado profundo, 
nos coloca por debajo de aquellos a quienes odiamos

FRANÇOIS DE LA ROCHEFOUCAULD



"El verdadero modo de vengarse de un enemigo 
es no parecérsele.” 

Marco Aurelio



“El amor y el odio no son ciegos, 
sino que están cegados por el fuego que llevan dentro.” 

Nietzsche



“El odio es la cólera de los débiles.” 

ALPHONSE DAUDET



“Nada que un hombre haga lo envilece más 
que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien.” 

Martin Luther King



“En la venganza el más débil es siempre más feroz.” 

Honoré de Balzac



“No dejes que se muera el sol 
sin que hayan muerto tus rencores.” 

Gandhi



“La práctica de la paz y la reconciliación 
es una de las acciones humanas más esenciales y artísticas.”

THICH NHAT HANH


El miedo es el camino hacia el lado oscuro,
El miedo lleva a la ira
la ira lleva al odio
el odio al sufrimiento"
George Lucas


Es un Círculo infernal...no entres ahí o te poseerán entidades oscuras...
domina tu psique y tu mente con Valor y Amor, pon conciencia
es tu prueba, haz que crezca la Luz, el Bien en tu interior
Y HABRÁS VENCIDO la oscuridad dentro y fuera
Cada Victoria personal beneficia a toda la humanidad

D.V.-Nefertum


Todos tenemos un lado oscuro,
así que es necesaria una lucha contínua para hacer lo correcto
El lado luminoso es compasión y preocupación por los demás
El lado oscuro es codicia y egoísmo

George Lucas


lunes, 9 de noviembre de 2015

La Doctrina secreta...





"La doctrina secreta abarca 
el alpha y el omega de la ciencia universal
y en ella está la piedra angular
la clave de todos los conocimientos 
antiguos y modernos."


Helena P. Blavatsky

domingo, 8 de noviembre de 2015

EL HOMBRE COMO FILÓSOFO


"Ser filósofo no es una profesión en el sentido común de la palabra; es un atributo que la naturaleza nos ha dado y que nos diferencia de los demás seres vivos; es una búsqueda interna y externa. Es una actitud militante del alma que trata de captar las esencias de las cosas, que no se conforma con la parte material; que quiere ir más allá de lo que comprende tratando de intuir o de captar los motores ultérrimos que mueven la vida y nuestra propia acción. 

Un Filósofo debe, como amante de la Sabiduría que es, no dejarse arrastrar por las corrientes de opinión, tan variables de siglo en siglo, y de generación en generación, y tener el suficiente discernimiento para saber cuando y cómo canalizar su vocación de Paz, que es Amor a la Naturaleza y a los Hombres, iluminado por la Luz de Dios. 


El filósofo no debe esperar inacabables Paraísos ni inextinguibles infiernos; debe esperar, simplemente, la continuación de la vida bajo una variación más energética que formal, más espiritual que material. Exagerados premios y castigos no deben perturbar al Filósofo, pues esos exagerados premios y castigos no existen, ni en la Tierra ni en ningún otro sitio. Las causas están siempre en relación lógica con los efectos en toda cosa manifestada, en el plano de conciencia que sea. Lo demás es simbolismo mal entendido, fantasía o sistemas para gobernar pueblos difíciles.

Si bien el hombre cuando nace debe aprenderlo todo, tiene en potencia experiencias previas que pronto toman cuerpo según la educación las plasma y de acuerdo a las particulares naturalezas. Y la actitud potencial más viva es la filosofía, dado que para ser filósofo no hace falta ni siquiera saber leer y escribir.

Todo hombre es un filósofo en cuanto ama los principios primeros y los fines ultérrimos. Pero la inmensa mayoría no es consciente de ello y vive sujeta al ritmo de las horas y los días, y maduran como las hojas de los árboles. Son efímeros porque jamás llegan a imaginarse a sí mismos de otra manera.



La técnica nos ha llevado a la Luna. Toca ahora a la Filosofía llevarnos a nosotros mismos

Un verdadero filósofo no es aquel que se sabe de memoria las definiciones de Kant, Plotino, Santo Tomás de Aquino o de cualquier otro. ¡No! El verdadero filósofo no es Aristotélico ni Kantiano. El verdadero filósofo es el hombre simple; el hombre que puede interpretar la naturaleza; el hombre que, aunque se quedase sin libros, podría seguir leyendo y, aunque se quedase sin naturaleza alrededor, podría seguir soñando"

Lo que diferencia fundamentalmente al hombre de la bestia no es la organización ni la inteligencia, que muchos animales tienen en cierto grado, sino la posibilidad de la percepción metafísica"


Hay en el ancestro del hombre una herencia metafísica. El hombre es metafísico  por naturaleza...

No basta con que el hombre sea poderoso; hace falta que sea mejor. No basta con que conquiste nuevos mundos; urge que se reconquiste así mismo."

Es inútil que un hombre tenga un pedazo de tierra, si antes no tiene dentro suyo un pedazo de cielo...no será un hombre completo.





Fragmentos de JORGE ANGEL LIVRAGA RIZZI