domingo, 23 de octubre de 2011

BUENA CRISIS de Jordi Pigem


"Los años venideros están llamados a ser un rito de paso para la humanidad y la Tierra, un tiempo crucial en el largo camino de la evolución humana...


En este rito de paso del final de la modernidad una mala crisis nos conduciría a extender la sed de control, la colonización de la naturaleza y de los demás y nuestro propio desarraigo. Una buena crisis, en cambio, nos conducirá a un mundo postmaterialista, en el que una economía reintegrada en los ciclos naturales esté al servicio de las personas y de la sociedad en el que la existencia gire en torno al crear y celebrar en vez del competir y consumir, y en el que la conciencia humana no se vea como un epifenómeno de un mundo inerte, sino como un atributo esencial de una realidad viva e inteligente en la que participamos a fondo. Si en nuestro rito de paso conseguimos avanzar hacia una sociedad más sana, sabia y ecológica y hacia un mundo más lleno de sentido, habremos vivido una buena crisis".


Buena crisis y buena suerte"



Jorgi Pigem -fragmentos de "BUENA CRISIS"

domingo, 9 de octubre de 2011

La mutua influencia...entre el mundo y la persona


La imagen puede contener: una persona, barba y exterior


"Cuanto más íntegro es el precepto (el mundo), más íntegra es la persona y, viceversa, cuanto más íntegra es la persona, más íntegro es el mundo. La interrelación es dinámica, de causación mutua. El significado de un mensaje depende no sólo de su contenido sino también de la medida en que la pesonalidad es capaz de darle respuesta. El significado "superior" es perceptible sólo para la persona "superior". Cuanto más alto, más puede ver.


Como declaró Emerson: "Lo que somos es lo único que podemos ver". Pero deberíamos añadir que lo que vemos tiende, a su vez, a convertirnos en lo que es y lo que somos. La relación de comunicación entre la persona y el mundo es un proceso de formación mutua y de elevación y rebajamiento recíprocos, un proceso que podemos denominar "isomorfismo recíproco". Las personas superiores pueden comprender un conocimiento de orden superior; pero un entorno superior tiende a elevar el nivel de la persona, al igual que un entorno inferior tiende a rebajarlo. Cada uno se parece más al otro. Estas nociones son también aplicables a las relaciones entre personas y deberían ayudarnos a comprender cómo se forman unas a otras las personas"

Fragmentos de: LA PERSONALIDAD CREADORA

Autor: Abraham Maslow

LA SOMBRA DE ARES...LA VIOLENCIA ¿cómo dominarla?




"La célebre frase del poeta Plauto "el hombre es un lobo para el hombre" se refiere a la predominancia del Ares instintivo en el que la ley de la jungla prevalece y los conflictos se resuelven con guerras y venganzas engendrando un sinfín de sufrimientos recíprocos.


En todos los casos, se rechaza la existencia de un límite, el que nos separa de los demás; y se actúa siguiendo un deseo pasional movido por un instinto de vida -poseer o dominar al otro o sus posesiones- o por un instinto de muerte, destruir a otro.


En el aspecto psicológico, se actúa por una frustración profunda de un individuo que se siente débil e impotente y que se refugia detrás de la apariencia de la brutalidad, para dominar al otro.


Si el arquetipo Ares de
niño es maltratado, aterrado o humillado, cuando es adulto fustiga o golpea a los demás cuando no se siente bien; reprime interiormente sus sentimientos de terror e impotencia, no se puede poner en el lugar de la víctima.  Si no hay oportunidad de educar a su descendencia, puede reproducirse con la misma violencia de generación en generación.

El Ares agresivo expresa la sombra del arquetipo y reduce al hombre a su dimensión animal. Esto le traerá una serie de problemas de integración social, familiar y, en ocasiones, lo hará caer en el círculo vicioso del alcohol, la violencia y la miseria física y moral.


Y éste es el desafío del Ares humanizado, del cual el Himno Homérico canta los méritos: "Ares, el que favorece la Justicia". Como en el gran combate oriental del Bhagavad Gita, donde el héroe Arjuna debe vencer tanto a los enemigos exteriores como a sus enemigos interiores, aprender a controlar la animalidad agresiva en su corazón es el fundamento del verdadero heroísmo, el de vencerse a sí mismo"


Debe vencer dentro de sí al animal para hacer nacer al humano.

Para desactivar la respuesta impulsiva de Ares, hace falta disciplinar su voluntad y fijarse metas a largo plazo. Integrando en la educación una buena dosis de dedicación y esfuerzo físico y energético, para canalizar sus energías, una educación deportiva y experiencias juveniles de campamentos, aventura, aprendiendo a conocerse en la relación con los demás, favorece la socialización para canalizar la sobreabundante energía marcial.

El hombre Ares debe detenerse para buscar una solución negociada, o sea, un intercambio verbal para resolver el conflicto, calmar la situación para encontrar una solución inesperada. Debe aceptar este intercambio, debe lograr que no lo haga sentirse en situación de sumisión o inferioridad, debe también trabajar con su orgullo o su voluntad de vencer a cualquier precio.  El hombre Ares puede reaccionar agresivamente, dejándose llevar por el sistema límbico de su cerebro que rige sus reacciones emotivas y creando un conflicto abierto, pues piensa que tiene totalmente la razón y que el otro está completamente equivocado. Gracias al autocontrol, puede cambiar su relación con el otro, integrando los opuestos en sí mismo. Entonces puede interrogarse sobre la parte de verdad o de razón que tiene cada uno de los participantes. De esa forma se pasa de un conflicto abierto agresivo a un conflicto asumido con conciencia de la diversidad de puntos de vista y basado en la negociación en lugar de basarse en la confrontación.

Debe aprender el arte de la autodisciplina que le permitirá con esfuerzos sostenidos en una misma dirección perfeccionar su talento natural.

Inspirarse en Atenea: reflexionar antes de actuar.  Detenerse antes de agredir o violentar.

Aunque el arquetipo Ares esté muy desvalorizado en la sociedad actual, por la confusión entre violencia incontrolada y la fuerza, debemos poder convocarlo nuevamente, purificado de sus escorias y de sus sombras. 

En efecto en nuetra sociedad actual, la violencia misma expresa un inmenso vacío y la debilidad de personas que no saben encontrar el camino hacia su propia individualidad y hacia su propia humanidad, el miedo hace retroceder otra vez una vez más hacia la ley de la jungla instaurando zonas de no derecho en nuestras macrociudades muy sofisticadas.

Debemos invocar a Ares, vencedor del miedo, "el que ayuda a la Humanidad, dispensador del dulce coraje de la juventud", como dice Homero. Para ello hay que dar a la juventud una nueva educación que le permita canalizar su fuerza con inteligencia, convocando una vez más a la diosa Atenea. Los romanos decían: "Cuando la inteligencia gobierna el mundo, se llama Roma"

Debemos aprender a convocar al gran Marte, el que convierte con la disciplina, la fuerza viril, en fuerza moral, virtus.  Y pasar del Estado de fuerza al Estado de Derecho en el cual la ley es una para todos.

Cuando el hombre Ares asume su Marte se vuelve un buen combatiente, protector de la comunidad y de su familia, con los cuales se siente muy unido y presto a dar su vida para que la seguridad y los derechos del conjunto puedan seguir existiendo.

La imagen puede contener: 2 personas, personas sonriendo



Fragmentos de: DIOSES INTERIORES (Como identificar tu arquetipo personal)
Autora: Laura Winckler
Editorial KIER

jueves, 6 de octubre de 2011

EL DESAFÍO ACTUAL DE SER PLENAMENTE HOMBRE Y MUJER


"Para volverse un hombre auténtico, hay que comenzar por descubrir y asumir la parte femenina que está dentro de sí mismo, o sea, su sensibilidad, sus miedos, sus emociones, su capacidad de receptividad en la vida y con los demás y, también, poder expresar todo esto. Todo sin renunciar a lo propio del hombre, su "virilidad", la fuerza moral. La prueba del hombre consiste, de alguna manera, en no vivir más su feminidad por "procuración", pensando que su corazón es su mujer. Asimismo, esto es válido para la mujer, que debe asumir su propia fuerza interior, sin apoyarse exclusivamente sobre la de su pareja. Cada uno debe volverse un individuo, un ser enteramente unificado que expresa claramente su propia polaridad.

Para poder lograrlo, los hombres deberán nuevamente, superar pruebas para liberarse de la influencia protectora de la madre, para volverse adultos y afrontar el combate de la vida. Sólo la iniciación masculina, por el reconocimiento del padre y de sus pares, les permitirá tomar confianza en sus propios medios y construir su propia identidad. Únicamente así, después de esta marginalización, podrán relacionarse armónicamente con lo femenino que ayudará a civilizar al hombre salvaje en la elegancia y la belleza de la expresión de nobles sentimientos.

Paralelamente, la mujer deberá pasar su propia iniciación femenina que le permitirá descender a su propio infierno interior, vencer sus miedos e identificarse con la potencia indestructible de la vida, encarnada por la Diosa Madre.

Así, con mujeres que habrán asumido su masculinidad sin perder su feminidad y con hombres que habrán asumido su masculinidad, sin perder su feminidad, será posible establecer un lazo más armónico entre los contrarios, recreando una sociedad de Damas y Caballeros, capaces de dar cada uno lo mejor de sí mismo y de ir al encuentro de lo mejor del otro."



fragmentos del libro: DIOSES INTERIORES
Autora: Laura Winckler